domingo, septiembre 25

Colabore para que los estudiantes controlen sus emociones y dejen atrás el confinamiento

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  • La comunicación es la herramienta que puede ser la aliada tanto para los padres de familia como para los docentes. 

Volver a clases siempre genera ansiedad e ilusión en los estudiantes, pero ahora deben enfrentarse a una nueva normalidad, por eso, como docentes y padres de familia es importante ayudarles a controlar sus emociones.

De no hacerlo, puede afectarse la salud mental de los niños y jóvenes y  detonarse aspectos como estrés, depresión y ansiedad.

“La comunicación es relevante para explicar a los niños y jóvenes lo que está pasando y las razones por las que deben volver, no sólo se trata de estudiar, es el hecho de socializar, conversar con pares y liberar la mente en cuanto a espacio físico”, destacó Jennifer Mora Muñoz, psicóloga.

Para todos los niños volver a las clases presenciales no es lo mismo, mucho dependerá de cómo se haya vivido el confinamiento, si salen seguido, visitan familiares e incluso los llevan al parque; realmente no debería de haber un desconocimiento de qué medidas de prevención deben tomarse.

Para Mora, la tranquilidad que puedan dar los padres es muy importante y educar sobre las medidas protocolarias con el ejemplo, siendo responsables en los espacios físicos y las estrategias de higiene.

La empatía también debe aplicarse entre padres, maestros y profesores, ya que es una nueva experiencia para ambos.

Según la psicóloga, Angie Fernández Durán, no hay un manual escrito.

“Se debe entender que el regreso a clases duales va a tener un impacto directo en los niños influyendo en su socialización, al principio pueden estar llenos de dudas, miedos, desconocimiento e incluso ansiedades.  Después, pueden adaptarse a la nueva realidad”, destacó.

Fernández dijo que no hay una “receta mágica” para enfrentar la situación, por eso, se debe validar y sobre todo, respetar el proceso que experimente cada estudiante y  cada educador en esta nueva etapa.

“No es bueno comparar a los niños o cuál familia supera el miedo primero, recordemos que no es una competencia y que el adaptarse también se debe hacer de la mano de la empatía y el respeto”, destacó.

Los padres de familia y docentes deben aportar desde su rol ser medios de colaboración para que el impacto emocional y sanitario sea mínimo en los estudiantes, aseguró Carlos Sanabria Rivera,  psicólogo.

Por este motivo, en la casa, se deben evitar hacer comentarios inundados de miedo, apatía ante el sistema y por qué no hasta de enojo, él lo asumirá como una realidad, como algo malo, por lo que,  desarrollará una posición ante la presencialidad y aún más van a experimentar estrés por la situación que están a punto de vivir, por lo tanto,  papá y mamá deben de recordar este modelamiento como punto fundamental.

“Al educar a los niños en emociones estas garantizando que el impacto del cambio que van a vivir con este sistema dual sea mínimo, ya que el niño sabrá como comprender y gestionar lo que estará sintiendo”, destacó.

Para concluir, los padres deben seguir construyendo hábitos y rutinas en los niños y niñas, esto favorecerá la adaptación al sistema, refiriéndome a hábitos de alimentación, higiene, sueño, estudio y esparcimiento.

“No es válido, el hecho que como el niño no tiene que ir a la escuela al otro día porque tiene clase virtual, se va a dormir a altas horas el día anterior, o sus hábitos de higiene como el baño van a cambiar, el mantener la rutina, le permitirá ver al niño que de cierta medida la vida continua en su normalidad, le dará estructura y por lo tanto cierto control de la situación que están viviendo.

El docente de psicología de la Universidad Fidélitas, Christian Murillo Mejía, aseguró que el confinamiento elevó el estrés en muchas familias y las personas menores de edad que no se escapan de esta realidad, por eso, es importante brindarles estos espacios temporales con sus grupos de pares y amigos y puedan seguir desarrollando las habilidades sociales que son tan importantes.

“Hay que permitir y fomentar espacios de escucha, para saber cómo les fue ese día en la escuela, qué están sintiendo.   Las personas menores de edad merecen estar informados sobre el COVID-19. Todos en la familia tenemos derecho a sentirnos tranquilos, seguros y confiados”, concluyó.

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