miércoles, junio 16

Soul

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Mario Giacomelli

Uno de los retos de la educación es la necesidad de hablar a los niños, tarde o temprano, acerca de temas delicados como la pérdida de seres queridos y la mortalidad del ser humano.

El cine de animación ha aportado contribuciones valiosas al asunto, desde que Walt Disney rompió tabúes con “Bambi” (1942), sobre las experiencias de un venado cuya madre fallece a manos de cazadores.

Sin embargo, hasta hoy ninguna película infantil había enfrentado directamente el dilema de la muerte y la supervivencia del alma.

Lo hace ahora el brillante realizador Pete Docter con “Soul”, estupenda producción de los estudios Disney y Pixar, estrenada en plataformas digitales. Docter es el creador de algunos de los mayores hitos de Pixar: “Monsters, Inc.” (2001), “Up” (2009) e “Intensa-Mente” (2015), de la que “Soul” es casi una ampliación ideal.

Tras explorar los laberintos del cerebro y los mecanismos que lo regulan, aquí se plantea una hermosa reflexión espiritual, a partir de una imaginativa representación del más allá.

Partida repentina

Joe es un pianista de jazz frustrado. Nunca cumplió su meta profesional de componer y tocar para una banda. Soltero, triste y resignado, él trabaja como maestro de música en una escuela.

Un día, recibe la oportunidad de acompañar a una prestigiosa cantante en una gira. Justo cuando sus sueños se están haciendo realidad, Joe cae en una alcantarilla y fallece. Su alma asciende al Cielo, pero se rehúsa a aceptar la partida repentina y trata de regresar a la Tierra.

El argumento utiliza estratagemas recurrentes en el género de fantasía -el error burocrático en el Paraíso, la reencarnación equivocada- pero encuentra su propia identidad en una visión universal de la existencia que es reconfortante y a la vez melancólica, alentadora pero no simplona.

Su alcance no se limita a la visualización de una dimensión sobrenatural, bonita y compatible con cualquier religión; sino que además, encierra lecciones importantes sobre buscar objetivos,  fijar prioridades y aprovechar al máximo cada minuto a disposición.

Derroche creativo

Desde el punto de vista estético, la propuesta es deslumbrante. Sienta nuevos estándares de excelencia en cuanto a calidad gráfica, textura de la imagen y fluidez de la animación.

La banda sonora es igual de encantadora, tanto en el acompañamiento musical como en las escenas con melodías de jazz.

Semejante derroche creativo está al servicio de una narración dinámica, que abarca cuestiones metafísicas con agudeza y sensibilidad, sin minimizar su relevancia.

No convence mucho la parte donde Joe intercambia cuerpos con un gato: es una divagación innecesaria, que no está a la altura de lo demás. Sin embargo, esta concesión al humor pueril se justifica, en el contexto familiar del proyecto.

En “Soul”, las especulaciones sobre la incógnita de la muerte, propician consejos útiles para vivir la vida con serenidad, aprendiendo a disfrutar de la belleza de las cosas, valorar los afectos y apreciar lo que realmente cuenta.

Dirección: Pete Docter y Kemp Powers.

Guión: Pete Docter, Mike Jones y Kemp Powers.

Duración: 100 minutos.

Origen: EE.UU. 2020.

Género: Animación.

Calificación: Todo público.

 

 

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