jueves, junio 17

Obesidad en menores podría ser consecuencia indirecta de pandemia

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  • Confinamiento y malos hábitos alimenticios se unieron

Durante prácticamente un año los menores estuvieron sin ir a clases y además encerrados, producto de las medidas sanitarias tomadas por las autoridades para evitar la propagación de la Covid-19 en el país.

Esto sin lugar a dudas tendría consecuencias en la salud de todos y los más pequeños de la casa no son la excepción, ya que se ha notado un incremento en la cantidad de menores que presentan grados de sobrepeso durante este tiempo y es urgente tomar cartas en el asunto.

Así lo manifestó Joyce Cordero, nutricionista del Área de Salud de Desamparados 2, quien ha detectado este aumento en la zona donde trabaja, pero que se viene replicando en el país.

“Hemos visto un incremento en el número de menores referidos a la consulta de nutrición por sobrepeso. Tan solo entre enero y febrero del presente año   atendimos 39 casos, 10 más que el 2020, en ese mismo periodo”, afirmó Cordero, por lo que hace un llamado a que se mejoren los hábitos alimenticios en los menores.

Durante la pandemia ocurrió que las dietas se vieron alteradas y vino el consumo de bebidas y cereales azucarados y dulces, más harinas refinadas como galletas, panes y repostería e incluso los padres al estar también trabajando inclinan por las comidas rápidas, todo esto provocó un trastorno en los chicos.

A esto se suma que al estar en la casa hay un horario irregular de comidas, bajo consumo de agua, frutas y vegetales.

Además la profesional en nutrición recalcó que el ejercicio también es importante y muchos niños que practicaban deportes o salían a jugar vieron estas actividades suspendidas lo que también significó un problema, por lo que hay que buscar alternativas.

Problema de salud pública

Pero el tema del sobrepeso o la obesidad, no es algo nuevo en el país, todo lo contrario, es una enfermedad que afecta a un alto porcentaje de la población a nivel mundial, y en Costa Rica el panorama no es diferente, sin embargo el incremento del que se habla lo vuelve más preocupante.

Por ejemplo en el año 2019, se supo que el 27.4% de los menores adscritos a centros educativos en Desamparados, presentaban un peso mayor al deseable para su edad y estatura.

Esto gracias a un estudio realizado por el Área de Salud de Desamparados 2, administrado por Coopesalud R.L. en total, se evaluaron 4065 niños, de los cuales 465 tenían obesidad y 652 sobrepeso.

“Los resultados nos alertan de la existencia de un problema de salud, pues reflejan que más de una cuarta parte de los niños de primero, tercero y sexto grado tiene sobrepeso”, recalcó Cordero, y es una situación que podría estarse repitiendo en todo el país.

Riesgos

Más allá de lo estético y todo el prejuicio social que encierra el hecho de ser gordito, los riesgos que conlleva el tener sobre peso desde muy niño son muchos y merecen mucha atención.

Al llegar a la edad adulta, ese menor puede padecer de hipertensión, problemas cardiovasculares, colesterol y diabetes solo por citar algunos ejemplos de las enfermedades crónicas que se podrían desarrollar.

Lo más grave es que los padecimientos mencionados en los peores casos pueden terminar complicándose de tal manera que incluso pueden llevar a la persona a la muerte.

Por eso el llamado es a que los padres busquen asesoría para comenzar a modificar los hábitos y revertir la situación a tiempo para evitar

Ante esta situación urge educar a la población para modificar los hábitos de alimentación en casa. En especial, ahora que los escolares retornan a las clases presenciales lo que implica ajustar tiempos de comida e incluir meriendas saludables.

Consejos para revertir la situación

  1. Tener cinco tiempos de comida: desayuno, merienda, almuerzo, merienda de la tarde y cena.
  2. Preparar refrescos naturales de ser posible preparados en la casa y sin azúcar.
  3. Evitar alimentos con exceso de azúcar, por ejemplo, galletas rellenas.
  4. Procurar que la composición del plato incluya harinas, pero también proteínas (carne), frutas y vegetales.
  5. Consumir harinas integrales.
  6. Incluir vegetales en al menos dos tiempos de comida, por ejemplo, picadillos.
  7. Comer unas dos o tres frutas naturales al día, en especial durante las meriendas.
  8. Cocinar los alimentos con poca grasa.
  9. Incluir en las meriendas alimentos naturales y lácteos como yogurt.
  10. Hacer ejercicio como un complemento para mantener una calidad de vida saludable.
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