miércoles, junio 16

Restauran acta de independencia por celebración del bicentenario

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  • Proceso tardó año y medio

Probablemente el acta de independencia es el documento histórico más importante que hay en Costa Rica y por eso este permanece en resguardo y custodia del Archivo Nacional.

Se trata de dos folios o páginas, los cuales fueron firmados en el ayuntamiento de Cartago el 29 de octubre de 1821 y desde entonces la manipulación y múltiples traslados le han provocado un deterioro importante.

Es por esto que en el marco de la celebración de los 200 años de independencia del país se decidió someterla a un exhaustivo pero cuidadoso proceso de restauración para poder garantizar que siga siendo la testigo principal de ese primer paso hacia la vida republicana.

“En buen tico, el documento del Acta había sido bastante traveseado durante toda su historia. Se prestaba, se exhibía, se iba de gira por el país, y es así como se llega a un importante nivel de deterioro que era necesario intervenir”, explicó Alexander Barquero, director general del Archivo Nacional.

Año y medio de proceso

Al ver todo esto y estar conscientes de la pronta celebración de los 200 años de independencia que se celebrarán este año se puso sobre la mesa buscar la restauración de este importante documento y es así como se inicia todo el proceso que terminó tomando año y medio.

Un verdadero equipo multisectorial, con expertos de todo tipo fue lo que permitió que hoy el acta esté en condiciones envidiables y sea protagonista fundamental de la fiesta que se viene.

En el mismo participaron químicos, microbiólogos, biotecnólogos, conservadores de arte y restauradores de Costa Rica y de Italia (Florencia) quienes tenían la dura misión de eliminar manchas, oxidación y pequeñas rasgaduras que presentaba el papel.

Carlos Pacheco, restaurador con más de 40 años de experiencia en la institución fue quien dio la voz de alerta y el que inició todo el proceso para que el histórico documento quedara en las mejores condiciones.

Lo primero que se hizo fue descoser el Libro de Actas del Ayuntamiento de Cartago para poder sacar las páginas que importaban y fueron entregadas a los expertos correspondientes para que se diera la valoración respectiva que permitiera saber qué se le debería hacer.

“Mediante el equipo del Centro de Investigación en Ciencia e Ingeniería de Materiales y del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII) se realizó la caracterización fisicoquímica de los documentos, mientras que en CIPRONA-CENIBiot se efectuó la prospección microbiológica. Asimismo, las investigadoras revisaron gran cantidad de bibliografía y consultaron a expertos nacionales e internacionales para redactar el protocolo de intervención que requería el material”, comentó Paola Agüero, bachiller en Química y asistente de la investigadora Mavis Montero, encargada del LABCultura (Laboratorio de Conservación de Patrimonio Cultural) del Cicima de la UCR.

Una vez que se tuvo esto, se fueron incorporando más y más profesionales para poder garantizar que se lograría el objetivo de la mejor manera y que además le diera nueva vida para muchos siglos más.

Cabe destacar que además de las instituciones públicas varias empresas privadas también hicieron su aporte para que el acta terminara luciendo de la mejor manera posible.

Cuando se culminó con todo el proceso se volvió a encuadernar, siguiendo la misma técnica que la usada hace casi 200 años para no perder la esencia del documento.

Urna especial

Ahora llegaba otra interrogante y fue cómo se guardaría el acta para mantener las buenas condiciones en que quedó, por lo que se valoraron las opciones hasta llegar al definitivo.

El encuadernador y restaurador de libros Luis Umaña, dueño del taller el Diario de los Viajes fue uno de los que tuvo a cargo la tarea y elaboró artesanalmente un estuche de almeja con dos gavetas.

Adicionalmente en la tapa y contratapa de los documentos se reviste un papel original y artístico, marmoleado, donado por Amanda López, el mismo que se utilizó en las paredes y gavetas del contenedor.

Además el cuero para las tapas y el estuche de conservación fue aportado por la tenería El Molino, de Cartago.

Así todo estuvo listo para poder exhibirla en el acto de arranque de celebración del bicentenario.

“Esta es la única vez en los próximos años que se podrá exhibir el Acta de Independencia, uno de los tesoros patrimoniales de nuestro país; y en esta actividad que se ha organizado con un profundo respeto y cariño para iniciar las celebraciones de los 200 años de vida independiente, para todas y todos los habitantes de nuestra querida Costa Rica”, indicó el director general del Archivo Nacional.

Ahora, siguiendo las recomendaciones de los expertos involucrados el contenedor con los documentos quedará en los depósitos del Archivo Histórico y solo se abrirá para realizarle mantenimientos futuros.

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