domingo, junio 26

Fábula de amistad y tolerancia

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Debido a las circustancias mundiales, en junio de 2021 “Luca” se convirtió en la primera producción de los estudios Disney y Pixar en ser estrenada directamente en plataformas digitales, sin haberse exhibido antes en las salas de cine. Es una lástima, porque se trata de una realización visualmente hermosa, de aquellas que merecen ser disfrutadas en el esplendor de la pantalla gigante.

Aún así, las muchas virtudes de la película se dejan apreciar en cualquier formato; y se prestan para compartir en familia. Esta fábula adorable, rebosante de música, color y alegría de vivir, encierra una gran riqueza de temas y valores, incluyendo una tocante oda a la amistad y un valioso mensaje de tolerancia.

Actitud abierta

Luca y Alberto son mejores amigos. Ellos sueñan con dejar atrás sus obligaciones y viajar lejos, a bordo de una motocicleta Vespa.

El problema es que ambos viven debajo del mar, pues pertenecen a una extraña especie anfibia, de apariencia monstruosa.

Si suben a la superficie, ellos se transforman en humanos, aunque no pueden controlar ese proceso de mutación: el simple contacto con el agua los devuelve a su forma original.

Desobedeciendo a sus padres, Luca sigue a su compañero en tierra firme, interactuando con los habitantes de Portorosso, un pueblito costero del norte de Italia.

Sus experiencias y aventuras -incluyendo la participación en una insólita competencia local- se desarrollan con agilidad y desenfado, asumiendo los tonos jocosos de una comedia de enredos.

Entre las situaciones graciosas, van aflorando consideraciones agudas sobre la necesidad de mantener una actitud abierta en la vida, aceptar las diferencias y respetar al prójimo.

Elogio a la diversidad

La naturaleza mutante del protagonista, sirve para esbozar un bonito elogio a la diversidad, que invita a mirar más allá de las apariencias y cuestionar los prejuicios.

La metáfora cobra fuerza porque los autores no insisten demasiado sobre ella con diálogos aclaratorios.

Las distintas moralejas desprenden de los acontecimientos y de las acciones de los personajes principales: las decisiones que toman, los errores que cometen y las lecciones que aprenden.

El director italiano Enrico Casarosa, primer cineasta de su país en ingresar a las “grandes ligas” de la animación mundial, enriquece el relato con una mirada personal.

Casarosa evoca su propia infancia, ofreciendo una visión idealizada y nostálgica de los lugares que lo vieron crecer.

Agrega una gran cantidad de detalles sobre sus riquezas naturales, culturales y -por supuesto- gastronómicas, lo cual otorga autenticidad a la ambientación, sin caer en el mero costumbrismo.

Todo procede al compás de una banda sonora irresistible, puntuada por hitos de populares de los años 60, por artistas como Gianni Morandi, Mina, Rita Pavone y Edoardo Bennato.

Se suman otras virtudes: una galería de caracteres esbozados con calidez, un humor contagioso y una estupenda presentación gráfica, de tonos acuarela. La animación es de primera: sorprende la fluidez de los movimientos de los personajes y su impresionante expresividad.

La parte conclusiva es un poco convencional y el desenlace discutible, pues alude a una posible secuela en lugar de buscar un cierre definitivo.

Ello no le resta encanto a una obra entrañable, que se saborea con la mente y el corazón.

Luca
Dirección: Enrico Casarosa.
Guión: Jesse Andrews y Mike Jones.
Duración: 95 minutos.
Origen: EE.UU. 2021.
Género: Animación.
Calificación: Todo público.

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