viernes, agosto 12

Belleza arquitectónica de cinco ermitas las convierte en patrimonio cultural

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  • Ubicadas en el cantón de Mora

La belleza arquitectónica, así como la historia que albergan, le valió a cinco ermitas ubicas en el cantón de Mora para convertirse en patrimonio histórico arquitectónico del país.

Así lo estableció el Centro de Patrimonio de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, bajo la categoría de monumento, con los que se une al templo católico Nuestra Señora de Los Ángeles, en Piedras Negras (1909), declarado patrimonio en 2007.

Se trata de las pequeñas capillas de las localidades Moreñas de Corralar, El Rodeo, Picagres, Llano Grande y Balsilla, todas a las que se les reconoce el valor histórico, cultural, arquitectónico, de autenticidad, contexto espacial y simbólico.

Proceso

En año 2010 fue cuando la Municipalidad de Mora presentó la propuesta por medio del arquitecto Will Arce, quien calificó este conjunto arquitectónico, con rasgos del llamado estilo neo victoriano, testimonio claro del esfuerzo humilde desde principios del siglo pasado realizado por cada una de estas comunidades de la mano con la Iglesia Católica.

Así se vino dando toda la revisión y verificación de lo dicho, valoración de las características de las estructuras y es como se termina otorgando la distinción que dan un mayor atractivo turístico a esta hermosa zona del país.

Una de las curiosidades que tienen las ermitas es que se dice que, con su ubicación estratégica, ya que todas están mirando al mar, marcando las vías de acceso a poblados de la costa pacífica, según reseñan los historiadores.

El director del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC), Diego Meléndez mencionó que esta declaratoria los llena de satisfacción por todo lo que representa.

“Reconoce el cuidado que vecinos de las comunidades de Balsilla, El Rodeo, Picagres, Llano Grande y Corralar han brindado con cariño y esmero por décadas a estos edificios. Segundo, porque estas cinco iglesias se unen a la Piedras Negras para conformar una oferta turística que traerá ingresos a la zona, que puede impulsar pequeños emprendimientos de comidas, transporte, empresas turísticas, venta de artesanías de nuestro pueblo huetar, así como otras acciones que se potenciarían gracias a la visitación”, destacó Meléndez.

Alegría

Tras conocerse la declaratoria, tanto las autoridades actuales como las que antecedieron e iniciaron el proceso, mostraron su alegría al saber que por fin son patrimonio del país, lo que garantiza su cuido y permanencia.

“Estamos muy agradecidos con la declaratoria de patrimonio arquitectónico que recibimos por parte del CICPC. Este reconocimiento se da gracias al trabajo mancomunado de la administración pasada y la actual así como muchos otros actores de la comunidad. Es importante destacar el trabajo del señor Carlos Zamora, historiador que estuvo a cargo de revalidar toda la historia que tienen estos monumentos y el gran potencial turístico que existe en la zona”, mencionó Alfonso Jiménez, alcalde del cantón.

En esta misma línea, quien ocupara la alcaldía cuando se inició el proceso manifestó que “me alegra tanto ver que esta gestión que impulsamos cuando estuvimos en la municipalidad gracias al arquitecto Will Arce hoy da sus frutos, por cuanto Mora sigue consolidando y defendiendo su patrimonio, para que las próximas generaciones puedan encontrar aunque sea una parte aún viva de nuestra historia y disfrutar de ella”, comentó Gilberto Monge, ex alcalde de Mora.

Zona atractiva

Pero estas cinco ermitas son solo una muestra de todo el atractivo con el que cuenta el cantón de Mora y que lo hacen un destino de gran atractivo para las personas que quieran salir de la rutina.

Por ejemplo, tiene otras edificaciones declaradas patrimonio: la Casa de Enseñanza de Villa Pacacua, el Mercado y el Teatro La Palestra -en el centro de Ciudad Colón- y la escuela Lisímaco Chavarría, en el distrito de Tabarcia.

En el caso de Ciudad Colón, los edificios patrimoniales están unidos por un bulevar -en medio del cual se erige un árbol de jícaro que tiene 400 años- y se conectan con el Centro de Capacitación Artesanal, inaugurado en 2020.

Esta área se integra también al Parque Urbano Juan Rafael Mora Porras, un lugar accesible, versátil, vivo, atractivo y único, el cual cambió radicalmente la imagen del lugar a partir de su apertura en 2011 e integró a la población al disfrute de estos espacios.

Ambas obras -diseñadas por el arquitecto Will Arce- ganaron la Bienal de Arquitectura: el parque en 2012 y el Centro de Artesanos en 2020.

“El cantón de Mora, una vez más, avanza en esfuerzos por rescatar y promover su cultura y su identidad, en esta ocasión, mediante la gestión para declarar edificaciones como patrimonio histórico-arquitectónico del país y, con ello, reforzar el acervo cultural que los distingue. Los bienes patrimoniales dan muestra de nuestra historia y ponen en valor la identidad de los pueblos; por ello, es tan importante que, al igual que Mora, cada comunidad trabaje por conocer, salvaguardar, poner en valor y difundir activamente sus elementos patrimoniales”, concluyó Sylvie Durán, ministra de Cultura.

Todos estos atractivos están a menos de una hora del centro de San José por lo que es muy accesible para casi cualquier persona.

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