viernes, agosto 12

Arrecifes de Isla del Coco resisten ante Cambio Climático

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  • Revelan monitoreos realizados en el parque

El Cambio Climático es un fenómeno que ha causado muchos daños al planeta en diferentes campos y las aguas de los océanos no han estado exentas de esto, por lo que es de gran preocupación para los científicos.

Justamente esto es lo que hizo que desde el 2016 se haya venido dando un monitoreo de arrecifes coralinos por parte del personal del Área de Conservación Marina Coco (ACMC) y que afortunadamente ha dejado en evidencia que no han sufrido afectación.

Según el equipo de guardaparques encargado de los monitoreos se ha recopilado información en diferentes sitios de monitoreo del Parque Nacional logrando monitorear un área de 71 070 m2, lo que equivale a 10 canchas de fútbol.

Estos monitoreos han permitido dar seguimiento a la salud de los arrecifes coralinos o mejor conocidos como las “selvas del mar”.

Además de obtener detalles sobre la cobertura coralina, se estudiaron las especies que viven y se desplazan por las corrientes cercanas al Parque Nacional Isla del Coco.

El trabajo de campo estuvo liderado por guardaparques del ACMC y con apoyo de otras Áreas de Conservación; que además de sus labores de protección del Parque Nacional Isla del Coco, aplican el protocolo de monitoreo de formaciones coralinas, dos veces al año en seis sitios alrededor de la Isla del Coco.

  • Riqueza Marina

En estos cinco años de monitoreo se identificaron entre tiburones y peces más de 100 especies, y se contabilizaron más de 55 000 individuos, también se identificaron 25 especies de invertebrados marinos entre caracoles, estrellas de mar, entre otros contabilizando 3832 macroinvertebrados.

Karol Ulate, bióloga marina e investigadora de la Universidad Nacional (UNA), fue enfática en destacar que durante este tiempo se ha logrado observar aproximadamente un 60% en promedio de cobertura coralina en cada sitio monitoreado.

“Sólo hubo un año que la cobertura coralina presentó un blanqueamiento en 17% de las colonias. Esto pudo deberse a un calentamiento atípico de las aguas del Pacífico por el fenómeno de El Niño en el 2016 y el blanqueamiento se reportó unos meses después, pero se puede hipotetizar que, gracias a los buenos niveles de salud y la resiliencia de estos arrecifes, en el 2018 se reflejó una recuperación”, explicó Ulate.

Los guardaparques Isaac Chinchilla, Moisés Goméz, Diego Madrigal, Keylor Morales, Guillermo Pérez y Geiner Golfín con apoyo de algunos buzos voluntarios y de instituciones académicas, fueron los encargados del muestreo que se realiza en los meses de la estación seca y lluviosa de todos los años desde el 2016 hasta la actualidad y cada expedición dura al menos siete días.

“Nos llena de satisfacción contar con estos datos que vienen a darnos mayor conocimiento sobre la salud de las aguas que rodean al Parque Nacional Isla del Coco. Ahora contamos con insumos científicos sobre la dinámica que ocurre en los arrecifes coralinos, además de la importancia de poder integrar a más guardaparques al equipo de monitoreo del Parque Nacional Isla del Coco”, aseguró Geiner Golfin, uno del guardaparques que ha estado en el proceso de monitoreo.

Este primer análisis de los datos contó con el apoyo de organizaciones como la Asociación Costa Rica por Siempre (ACRXS), Amigos Isla del Coco (FAICO) y la Universidad Nacional (UNA).

Justamente sobre esta alianza Alejandra Villalobos, Directora Ejecutiva de FAICO expresó su satisfacción por el apoyo brindado por ambas organizaciones; ya que fue un insumo importante para este primer análisis de datos y que permite dar seguimiento a los cambios que experimentan estos ecosistemas.

“Cuando estos sitios están protegidos, se cuenta con factores más saludable y las especies tienen mayor tamaño, lo que nos obliga a seguir cuidando el área para desarrollar de forma sostenible actividades como el turismo, y la pesca en sitios circundantes”, destacó Villalobos.

Actualmente, la Universidad Nacional también realiza otro estudio sobre arrecifes rocosos en 4 áreas conocidas como Juan Bautista, Roca Sucia y el Risco para poder contar con detalles sobre las áreas que a diferencia de los arrecifes coralinos se caracterizan por la alta energía liberada por el oleaje y los cambios de la marea que afectan la distribución de los organismos que habitan allí, pero aun así son ecosistemas altamente diversos y refugio para muchos otros organismos, como peces y tiburones.

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