viernes, agosto 12

Restauran esferas precolombinas sin moverlas de donde fueron encontradas

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La conservación de las esferas precolombinas es una de las prioridades de la cultura nacional y por eso se hacen todos los esfuerzos para poder lograrlo para que las futuras generaciones las puedan disfrutar también.

Recientemente gracias a un proceso científico y sistemático, el Museo Nacional de Costa Rica y de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM-INAH, México) lograron realizar todo el proceso sin necesidad de mover las esferas del lugar donde se ubicaron.

Específicamente se trata de dos de estas obras de arte ubicadas en el monumento arqueológico Finca 6, uno de los sitios declarados como patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el 2014.

Gracias al proyecto “Conservación en los Asentamientos Cacicales Precolombinos con esferas de piedra en el Delta del Diquís” inscrito en el Programa de Cooperación Bilateral Educativo-Cultural entre México y Costa Rica, es que se logró hacer esta restauración.

“La esfera B, tiene la particularidad de ser la más grande y alterada del monumento arqueológico Finca 6, mide 1.90 metros de diámetro y se encuentra semi-enterrada. Por su parte la esfera D mide 1.80 metros, presenta diversas grietas y faltantes, y también está semi-enterrada”, explicó la especialista mexicana Isabel Medina.

Justamente estas dos fueron las que se les hizo el tratamiento y están esculpidas en piedra conocida como gabro y tienen una antigüedad de más de 500 años.

“Las cinco esferas que forman parte de los dos alineamientos en el monumento Finca 6, presentan similitudes en las alteraciones presentes en sus superficies, por este motivo el trabajo de campo es sistemático y amparado en investigación científica previa y experiencias que hemos desarrollado en los últimos cuatro años de las intervenciones “in situ” de esferas en estos monumentos”, indicó el arqueólogo y conservador del Museo Nacional, Javier Fallas.

Proceso

Para poder realizar la conservación de la manera correcta desde el año 2017 se han venido desarrollando estudios que permiten tener un diagnóstico que hace determinar qué es lo que se les debe hacer.

Con estos resultados los especialistas proceden a desenterrarlas, realizan una documentación fotográfica del inicio de proceso, para después hacer las intervenciones directas que comienzan con una limpieza no abrasiva tanto en seco como en húmedo de las superficies.

Cumplido el primero paso entonces se inicia las labores de consolidación de los sectores con cierta vulnerabilidad, aplicando ribetes y resanes de protección en las grietas y los faltantes de las esferas, para ello se utilizan morteros a base de cal y arena que sirven para detener el avance de ciertas alteraciones, sobre todo de las coronas que es la parte que quedará expuesta.

“Gracias a las pruebas efectuadas en el 2017 y 2018 y sus monitoreos periódicos, sabemos que la mezcla de cal y arena es la más adecuada para intervenir estos monumentos. Después de 5 años de pruebas con capas de sacrificio sometidas a las condiciones extremas de calor y humedad de la zona sur de Costa Rica, ya sabemos que esta es la combinación de materiales que se asemeja a la composición mineralógica de la piedra con que fueron elaborados los monolitos por nuestros ancestros”, enfatizó Fallas´.

Por su parte la especialista Mexicana recalcó la importancia de mostrar la evidencia de los cientos de años de antigüedad, “nuestra intención es protegerlas, siempre preservando los valores únicos y excepcionales, así como la integridad y la autenticidad que las hacen relevantes y significativas como un legado precolombino de las poblaciones antiguas del Diquís”.

Una vez que se logra todo lo anterior, entonces las esferas son coloreadas en su superficie con pigmentos, con el fin de lograr en la reintegración cromática cierta semejanza de color y textura que favorezca la lectura de estas esculturas, explicó el especialista en conservación del Museo Nacional, Alonso Silva.

Ahora lo que sigue es mantener un proceso de preservación y conservación preventiva que evite tener que hacer intervenciones más profundas de restauración, y sino solo garantizar solo su buen estado.

“Es necesario re-enterrarlas, pues dejarlas completamente expuestas podría acelerar los procesos de alteración que las dañarían de forma irreversible. El re-enterramiento es una técnica internacionalmente aceptada para favorecer la preservación de bienes arqueológicos in situ; en el caso de las esferas de Finca 6, este proceso consiste en la sustitución de sedimento arcilloso por arena inerte, un proceso que ha probado ser exitoso en el control de humedad y de la acidez en el depósito, así como el control de micro-flora y plantas superiores en superficie” concluyó la especialista.

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