viernes, agosto 12

Enfermedades del corazón se desarrollan sin aviso

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  • Revisión periódica es de gran importancia

Las enfermedades cardiovasculares son un enemigo silencioso que pueden llegar a convertirse en un asesino del cual el cuerpo nunca dio una señal, por lo que la prevención es fundamental.

Según las estadísticas que se tienen a nivel mundial el 85% de las muertes por este padecimiento se deben a problemas cardiacos o accidentes cerebrovasculares; los cuales están estrechamente ligados a factores de riesgo como la hipertensión arterial que es la responsable de la mitad de estos fallecimientos y la dislipidemia (altos niveles de colesterol) que cobra al año 4.4 millones de muertes, lo que se le atribuye el 24% de las muertes relacionadas con las enfermedades de esta naturaleza.

Las estimaciones indican que 1.280 millones de adultos entre los 30 y 79 años con hipertensión arterial y la mayoría vive en países de ingresos bajos y medianos.

Pero lo que preocupa y debe de poner en alerta a todas las personas es el hecho de que esta enfermedad que se caracteriza por ser silenciosa, afecta a 1 de cada 5 adultos, convirtiéndola en la mayor fuente de fallecimientos prematuros del mundo, debido a que un 46% de los pacientes desconocen que la padecen.

“Mundialmente, para el 2025 se busca reducir la prevalencia de la hipertensión arterial en aproximadamente 25 millones de pacientes, lo que representa un 25% respecto a los valores de referencia del 2010. Para lograrlo es importante colaborar en esfuerzos de prevención y educación para que las personas adquieran un estilo de vida más saludable, mayor actividad física, evitar el consumo de tabaco y alcohol, mantener una dieta balanceada sin excesos de sal, reducir y gestionar el estrés y medir periódicamente la tensión arterial. Si una persona es mayor a 20 años, recomendamos que revise sus factores de riesgo cada cuatro o seis años,” mencionó el Dr. Esteban Coto, Director Médico de AstraZeneca para Centroamérica y el Caribe.

Una de las señales a las que se le debe de poner atención y por lo que los chequeos periódicos son importantes es lo que respecta a la hipercolesterolemia o ‘colesterol malo’ elevado, el 50% de los adultos no son conscientes que presentan la patología.

El colesterol es una sustancia grasa en la sangre que se produce naturalmente en el hígado y existen dos tipos, los que se conocen popularmente como colesterol bueno (HDL) y colesterol malo (LDL).

Los altos niveles de colesterol LDL, son los que deben de preocupar ya que puede ocasionar problemas de salud y es causado por dos factores, los que se pueden controlar como el consumo de grasas saturadas, el fumado, inactividad física y mantener mucha grasa corporal y los que no se pueden evitar, como la edad, antecedentes étnicos y familiares.

El tema es preocupante ya que los altos niveles de colesterol no presentan síntomas, por lo que el paciente debe recurrir a análisis de sangre periódicamente para poder detectarlos y tomar las medidas necesarias bajo la guía de un médico en caso de que sea necesario.

En este análisis se evalúan varios tipos de grasa en la sangre: colesterol total, colesterol HDL (bueno), colesterol LDL (malo) y triglicéridos (grasas en la sangre).

“Todos necesitamos el colesterol para mantenernos saludables; cada célula de nuestro cuerpo lo utiliza y parte del mismo proviene de los alimentos que comemos. Ingerir muchos alimentos ricos en grasa saturada puede aumentar sus niveles de colesterol, como por ejemplo la mantequilla, manteca de cerdo, carnes grasas, queso, pasteles, galletas, así como el aceite de palma y coco. Es importante, que cada persona se realice exámenes rutinarios, conozca sus números y consulte con su médico para tratar su riesgo y elegir las opciones de tratamiento” indicó Coto.

Es de suma importancia que las personas estén pendientes de esos cinco números que importan todos los días: presión arterial, frecuencia cardíaca, glucosa en sangre, colesterol y un peso saludable, lo que ayudará a que cada paciente tome decisiones conscientes y evite complicaciones en el futuro como insuficiencia cardíaca, miocardio, infarto y enfermedad renal crónica, entre otras.

Realizarse estudios periódicos es el mejor aliado para poder detectar a tiempo cualquier alteración en estos números y poder recibir el tratamiento respectivo para poder frenar el daño que pueda significar.

Factores de riesgo de la hipertensión

1. Consumo excesivo de sal.
2. Ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas y grasas trans.
3. Inactividad física.
4. Consumo de tabaco y alcohol.
5. Sobrepeso.

Síntomas de la hipertensión

1. Dolor de cabeza
2. Hemorragias nasales espontáneas
3. Ritmo cardíaco irregular
4. Vómitos
5. Náuseas
6. Ansiedad
7. Alteraciones visuales
8. Fatiga
9. Temblores musculares

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