{"id":4939,"date":"2023-12-20T08:06:00","date_gmt":"2023-12-20T14:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/?p=4939"},"modified":"2023-12-13T18:11:15","modified_gmt":"2023-12-14T00:11:15","slug":"navidades-de-antano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/?p=4939","title":{"rendered":"NAVIDADES\u00a0DE ANTA\u00d1O"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Prof. Julio Vindas Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Navidad llegaba siempre puntual y embelesada, cabalgando sobre una fina llovizna, -pelo\u2019e gato le llam\u00e1bamos-, y suspendida en alas de una fresca brisa traviesa y juguetona, que irreverente despeinaba las fr\u00e1giles plantas del jard\u00edn de mi abuela; cuando las navidades eran chapuzones en el r\u00edo; y la infancia desbocada en los potreros&nbsp; correteando los \u201cpe\u00f1achos\u201d del viento\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Diciembre era entonces una algarab\u00eda de risas en el cafetal, que para nuestra inocente imaginaci\u00f3n luc\u00eda como un jard\u00edn, plantado con todo tipo de \u00e1rboles frutales, que nos brindaban un improvisado y gratuito banquete de mangos, naranjas, n\u00edsperos, jocotes, cases, etc.; y en las tardes soleadas \u2026 los \u201csoberanos panzazos\u201d en mi a\u00f1orado R\u00edo Berm\u00fadez, que en ese tiempo era el balneario \u201ca culo pelado\u201d de todos los chiquillos de mi querido pueblo; San Pablo de Heredia; en ese tiempo pr\u00e1cticamente todo el Valle Central, estaba engarzado por peque\u00f1os cafetales y grandes fincas de caf\u00e9; y algunos potreros surcados por r\u00edos a\u00fan transparentes y risue\u00f1os, que bajaban del macizo del Barba y de San Isidro de Heredia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi casa, como todas las casitas de ese entonces, &#8211; desperdigadas como al descuido entre cafetales-, todas franqueadas de begonias y de helechos; recib\u00edan el canto del primer gallo con las puertas y ventanas de par en par; para que el sol , reci\u00e9n despierto y lega\u00f1oso pudiera pasar como \u201cPedro por su casa\u201d, y el viento pudiera corretear sin l\u00edmites ni obst\u00e1culos a los \u00faltimos duendecillos, espantos y fantasmas, que sol\u00edan poblar las negras madrugadas;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; mientras en la humilde casita de barro donde creci\u00f3 mi infancia, daban inicio los preparativos para las fiestas de Navidad y de fin de a\u00f1o \u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo \u2013como si fuera hoy-, las campesinas manos de mis t\u00edas, desempolvando con \u201cquir\u00fargico\u201d cuidado las figuras del portal, y yo, con unos ojos de inocencia desorbitada en asombros, recorr\u00eda con la mirada cada una de aquellas figurillas, que solo se me permit\u00eda observar cada fin de a\u00f1o.&nbsp;&nbsp; \u00a1Oh ingenua creatividad pueblerina para hacer un portal!: un \u201cpasito con el ni\u00f1o\u201d al lado de una laguna, de la que sal\u00eda un camino de aserr\u00edn bordeado de peque\u00f1\u00edsimos arbolitos de cart\u00f3n que llegaba hasta&nbsp; una enorme monta\u00f1a, y al pie de la monta\u00f1a, -pastando pl\u00e1cidamente-, una gran vaca de pl\u00e1stico; \u00a1m\u00e1s alta que la&nbsp; monta\u00f1a!; mientras en la vieja galera, a fuego lento se calentaba el horno de barro, de donde saldr\u00edan los deliciosos biscochos junto con el \u201cpan casero\u201d, y el palmito asado, mientras al fuego de le\u00f1a, se iban cocinado&nbsp; los \u201ctamales de chancho\u201d, y otras \u201cexquisiteces\u201d salidas de la afable y sencilla imaginaci\u00f3n de mis padres y de mis t\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed; definitivamente dado al car\u00e1cter festivo y de alguna manera de recogimiento que a\u00fan nos insufla la Navidad, y las celebraciones de fin de a\u00f1o, invit\u00e1ndonos a la uni\u00f3n, al encuentro, a la reflexi\u00f3n, al desprendimiento, a la solidaridad, a la compasi\u00f3n; \u00a1AL PERD\u00d3N!; no est\u00e1 de m\u00e1s rescatar del recuerdo aquellas \u201cotras Navidades\u201d lejanas e irrecuperables, ya perdidas en el horizonte el tiempo, que pasaron como un p\u00e1jaro de sue\u00f1os, como aliento lejano, como fugaz suspiro, como p\u00e1lpito infinito de simple gozo sobre los corazones de los que alguna vez fuimos ni\u00f1os, e intuimos desde nuestra escasa perspectiva de asombro prolongado, el inmanente fervor de saberse \u00fatil, querido y valorado; de sentirse un ser humano pleno y realizado; y hoy; de nuevo; \u00a1SALUDANDO UN A\u00d1O M\u00c1S!; envueltos en estos vientos alisios, en esta fr\u00eda brisa de diciembre; bajo la fr\u00e1gil llovizna; bajo la inmensa cilampa; bajo el bendito \u201cpelo\u2019e gato\u201d \u2026 \u00a1DE OTRA NAVIDAD!.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1\u00a1FEL\u00cdZ NAVIDAD Y A\u00d1O NUEVO!!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prof. Julio Vindas Rodr\u00edguez La Navidad llegaba siempre puntual y embelesada, cabalgando sobre una fina llovizna, -pelo\u2019e gato le llam\u00e1bamos-, y suspendida en alas de una fresca brisa traviesa y juguetona, que irreverente despeinaba las fr\u00e1giles plantas del jard\u00edn de mi abuela; cuando las navidades eran chapuzones en el r\u00edo; y la infancia desbocada en<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4940,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,31],"tags":[],"class_list":{"0":"post-4939","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-lo-mas-reciente","8":"category-pedagogia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4939","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4939"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4939\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4941,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4939\/revisions\/4941"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/4940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4939"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4939"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4939"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}