{"id":5362,"date":"2024-10-08T07:20:00","date_gmt":"2024-10-08T13:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/?p=5362"},"modified":"2024-09-30T21:27:07","modified_gmt":"2024-10-01T03:27:07","slug":"nuestro-querido-mercado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/?p=5362","title":{"rendered":"NUESTRO QUERIDO MERCADO"},"content":{"rendered":"\n<p>Prof. Julio Vindas Rodr\u00edguez. <\/p>\n\n\n\n<p>Poeta y m\u00fasico<\/p>\n\n\n\n<p>jvindasrod@outlook.com<\/p>\n\n\n\n<p>Entro al mercado, y de repente me sumerjo en un bacanal de aromas y colores, pasa un gato raudo y furtivo bajo la falda de la \u201cviejecita\u201d que vende tamal mudo, las tortillas humean entre canastos y flores; el mediod\u00eda sancocha su sol \u2013 redondo y cachet\u00f3n -, sobre el herrumbrado techo de zinc del Mercado Central de San Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Hierven las sopas de mondongo junto a los tamales de elote, las \u201collonas\u201d repletas de verduras y carne hacen g\u00e1rgaras y gorgoritos, en todos los rincones de este \u201cmicro-cosmos\u201d, exudando sudores y poes\u00eda \u2026 la albahaca y el tomillo, la juanilama y el or\u00e9gano , penden en vilo y estornudan su \u00faltimo suspiro, meciendo su seco coraz\u00f3n en la tabla m\u00e1s alta del estante del hierbero; la vida aqu\u00ed fluye y se recrea, como una exhalaci\u00f3n reci\u00e9n ba\u00f1ada me abandono y me pierdo por los interminables pasillos y callejones, entre la penumbra de hamacas, bolsos y sombreros, donde lo mismo se encuentra una zonta y hu\u00e9rfana chancleta de cuero, abandonada hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, como se tropieza con una tosca vitrina donde se venden \u201cbrujer\u00edas\u201d, rezos y presagios, en la que pernocta pl\u00e1cidamente un deste\u00f1ido Cristo negro so\u00f1ando eternidades, &nbsp;al lado de una Sant\u00edsima Trinidad quebrada por la mitad y ya sin paloma, y m\u00e1s al fondo, la silueta de una nig\u00fcenta resignada y muda, cont\u00e1ndose las infinitas niguas de su desolaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro entra\u00f1able Mercado Central de San Jos\u00e9 naci\u00f3 el 1 de enero de 1878, fecha en que se coloc\u00f3 su primera piedra, sin embargo su fundaci\u00f3n data del a\u00f1o 1880, cuando nuestra ciudad a\u00fan era una tranquila aldea de casitas de cal; en ese entonces hab\u00edan varios mercados o plazas al aire libre, en aquel buc\u00f3lico San Jos\u00e9 de anta\u00f1o, en las que se vend\u00eda de todo: desde carb\u00f3n hasta ganado; las primeras plazas se ubicaron en lo que hoy conocemos como el Parque Central, sin embargo hab\u00edan otras, diseminadas entre la r\u00fastica geograf\u00eda de\u00a0 calles empedradas, hab\u00eda una en lo que hoy es el Parque Espa\u00f1a, y otra conocida como \u201c La Plaza del Hospital\u201d, en el actual Parque de la Merced; as\u00ed que lleg\u00f3 un momento en que se hizo necesario reubicar, todas estas plazas en un solo mercado; \u00a1 as\u00ed naci\u00f3 nuestro Mercado Central \u00a1, que sigue siendo el referente de nuestra identidad costarricense, la amalgama de tantas culturas acrisoladas a trav\u00e9s de siglos, que poco a poco han ido tallando la sencilla idiosincrasia del tico.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 posiblemente por eso, y porque soy de los que crecieron al calor de una cocina de le\u00f1a, pero sobre todo, porque crec\u00ed aspirando el olor del cas y la guayaba, la sensualidad de la pi\u00f1a reci\u00e9n pelada, el sublime olor a sexo del maracuy\u00e1 y la carambola, la benevolencia del mel\u00f3n, el salival placer del mango y del jocote y la desfachatez de la pulpa abierta \u2013 de par en par \u2013 de la guan\u00e1bana, que toda esa mescla de olores y sabores, me fueron impregnando un universo \u00fanico de aromas sin memoria, que solo se encuentra y se recrea en El Mercado.\u00a0 Por eso el mercado seguir\u00e1 siendo el lugar de encuentro de la gente simple, esa gente que descubri\u00f3 en la humildad y la generosidad, una infalible manera de compartir con sus semejantes, las nost\u00e1lgicas alegr\u00edas y las tiernas desgracias que nos depara la vida; en s\u00edntesis, podr\u00eda decirse que el sentido del Amor y de la Vida, podr\u00eda resumirse en comer en una sencilla soda del mercado, apretujado al lado de un anciano sentado con su nieto, al que sac\u00f3 a pasear, &#8211; con ese insondable y portentoso amor de abuelo \u2013 a conocer el mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>El Mercado ha sido y seguir\u00e1 siendo el coraz\u00f3n en carne viva de cualquier ciudad o pueblo, donde la esperanza se pasea &nbsp;risue\u00f1a y descalza, entre la inaudita longitud de tramos y sonrisas&nbsp; \u2026&nbsp; mi compa\u00f1era y yo tambi\u00e9n est\u00e1bamos ah\u00ed, en trance y extasiados, disfrutando una indescriptible&nbsp; \u201colla de carne \u201c, mientras los impertinentes aromas del mercado segu\u00edan inundando la vida&nbsp; \u2026&nbsp; muchos no se dieron cuenta; \u00a1pero est\u00e1bamos nosotros, para atestiguar el prodigio!.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Prof. Julio Vindas Rodr\u00edguez. Poeta y m\u00fasico jvindasrod@outlook.com Entro al mercado, y de repente me sumerjo en un bacanal de aromas y colores, pasa un gato raudo y furtivo bajo la falda de la \u201cviejecita\u201d que vende tamal mudo, las tortillas humean entre canastos y flores; el mediod\u00eda sancocha su sol \u2013 redondo y cachet\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5363,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37,36,28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-5362","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-herramientas-didacticas","8":"category-lo-mas-reciente","9":"category-vida-y-salud"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5362","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5362"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5362\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5364,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5362\/revisions\/5364"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5363"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5362"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5362"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistamagisteriocr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5362"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}