- En la Escuela San Isidro de la Florida de Siquirres
Daniel Ballestero es maestro unidocente de la Escuela San Isidro en la Florida de Siquirres, forma parte de la Red de Docentes Líderes de la Fundación Omar Dengo y sin lugar a dudas un ejemplo a seguir, ya que es una persona que realmente se preocupa por el bienestar de sus estudiantes, lo que hizo que recientemente recibiera el Reconocimiento REDUCA 2020, Docentes que Innovan.
Este premio lo que busca es destacar experiencias significativas de docentes en los 16 países miembros, y que con su manera de trabajar donde se entregan al máximo y desarrollan la creatividad, innovación y comunicación con las familias, logran un impacto en sus comunidades, especialmente durante un año tan particular como 2020.
Justamente REDUCA es una red de 16 organizaciones de la sociedad civil en América Latina que trabaja para garantizar una educación de calidad para todos en sus países, y de la cual, la Fundación Omar Dengo forma parte desde este año.
Y es que Ballestero se hizo merecedor de esto, ya que mediante un proyecto ideado por él, no solo logró facilitar las lecciones por medio de la tecnología, sino incluso conectar estudiantes de otras instituciones para que aprendieran entre sí.
“Yo vi las guías de autoaprendizaje y me parecieron que no era suficiente, por más que uno tratara de explicar, se hacían muchas hojas y es complicado que a uno le entiendan, no había retroalimentación, hasta me di cuenta que las mamás terminaban haciendo las tareas”, comentó el maestro.
Fue en ese momento que decidió buscar una manera de volver a tener contacto con sus estudiantes y eso se resolvía por medio de la tecnología, por lo que sugirió conectarse por medio de alguna de las plataformas existentes usando el celular.
“Conversé con los padres de familia y no tenían para comprar un celular, entonces tenía una platita ahí y les llevé el celular para que lo usaran, pero se vino otra situación y es que no tenían para pagar el plan de internet”, relató Ballestero.
Pero gracias a su vocación y preocupación por que realmente sus alumnos aprendieran, él asumió el costo e inició a dar las lecciones de esta manera.
“Fue un éxito, es muy bonito poderlos escuchar de nuevo que me preguntaran lo que no entendían, nos reuníamos todos los días y definitivamente me comenzó a dar resultados. Yo le dije a las mamás, es un éxito, vamos sobre ruedas”, afirmó.
Integración
Al ver que estaba teniendo éxito lo comentó con otros maestros que también son unidocentes y les propuso unirse para hacer más amplia la experiencia, a lo que dos escuelas se unieron.
“Fue muy bonito, porque el maestro de Turrialba me comentó que una de sus alumnas cambió por completo y se convirtió en líder y hasta logramos hacer grupos con alumnos de las tres escuelas para que trabajaran entre ellos e hicieron amistades”, relató el maestro.
Es así como se terminó de convencer que en medio de la pandemia definitivamente la tecnología es un excelente aliado, por lo que se debería lograr hacer un plan para que todos los estudiantes tengan internet y un dispositivo para conectarse.
“Ha sido muy bonito, porque les permite hasta ayudarse entre ellos, interactuar y los estudiantes se sintieron muy emocionados”, comentó Ballestero.
Aunque se siente muy contento por los resultados obtenidos y más de recibir el premio o el reconocimiento, pero lamentablemente no ha tenido lo que más deseara y es que el Ministerio de Educación Pública (MEP) valore su experiencia y busque una manera de poder implementarla.
“La Fundación Omar Dengo si me apoya, pero imagínese que en el circuito mío no me apoyaron, fueron de otros circuitos que se interesaron y uno deseara recibir más por parte de las autoridades”.
Ahora con los que se han unido a esto, les pide grabar todo, tener evidencia para si en algún momento se tiene la oportunidad, poder tener el respaldo para demostrar que no es solo lo que se dice, es la realidad.
“Después del premio, no ha pasado nada por parte de las autoridades, por eso agradezco que se den estos espacios para que se conozca y en algún momento se logre el apoyo” concluyó Ballestero.
Aunque si tiene muy claro que como la presencialidad no hay igual, aún no se sabe cuánto tiempo más se va tener que vivir con la virtualidad, por lo que es importante realmente tener las herramientas.