- Estudiantes deben de enfrentar el futuro con mejores herramientas
El mundo acelerado en el que vivimos, los constantes cambios en todas las áreas y hasta la facilidad de conexión entre diferentes latitudes hace que la educación deba de buscar la manera de adaptarse para que los estudiantes sean realmente preparados a hacerle frente a estas nuevas realidades.
Así lo expresa Nicole Bien, Directora de la División de Aprendizaje y Enseñanza de Bachillerato Internacional (IB) quien afirma que algunos aspectos de la educación actual se han vuelto obsoletos e irrelevantes.
“Estas transformaciones globales que enfrentan los alumnos de hoy, así como todos los demás, están dando forma a un futuro que es desconocido, fluctuante e impredecible. Pero a la mayoría de los alumnos de hoy se les enseña a afrontar este futuro con metodologías de siglos anteriores”, señaló Bien.
Es por eso que considera que ahora la educación debe de tomar en cuenta otras cosas que realmente genere personas listas para la actualidad y la incertidumbre que los cambios acelerados producen.
“Además del conocimiento académico, necesitan competencias más amplias, como el trabajo en equipo, el pensamiento crítico, la conciencia social y global, y las habilidades de gestión del tiempo y de la vida, atributos que no se enseñan en la educación tradicional”, destacó.
Nuevas Necesidades
En este sentido la directora de Bachillerato Internacional destaca algunas de las herramientas que se deben brindar o desarrollar en los estudiantes que les permita ser profesionales aptos para el futuro.
El pensamiento crítico, la capacidad de pensar de forma independiente y proactiva es esencial: ayuda a los alumnos a convertirse en aprendices de por vida. Se puede estimular con una pedagogía de aprendizaje que sea transdisciplinaria e interdisciplinaria.
El aprendizaje basado en la investigación y los conceptos está en el corazón mismo de nuestra pedagogía, porque anima a los alumnos a ser curiosos, a identificar ideas y soluciones creativas, a hacer conexiones entre conceptos y a practicar el pensamiento sistémico.
La agencia estudiantil (voz, elección y propiedad) también es clave para alentar y formar a pensadores críticos motivados.
Un marco educativo, en lugar de planes de estudios prescriptivos y de memoria, ofrece tanto a los profesores como a los alumnos la agencia para explorar y profundizar las áreas de estudio y los intereses pertinentes para ellos y sus contextos.
La agencia docente es importante: los docentes que están motivados y son capaces de dar forma a su práctica docente dentro de ese marco transfieren su entusiasmo y compromiso con el aprendizaje a sus alumnos y pueden acomodar mejor su práctica a las diferentes aptitudes e intereses de sus clases.
La nueva estructura de grupos de edad es un enfoque bienvenido para abordar las etapas de desarrollo únicas de los alumnos de 3 a 18 años. Los años de la adolescencia, por ejemplo, ven muchos cambios neurológicos, y los planes de estudios deben interactuar con cada etapa del desarrollo de manera diferente para abordar adecuadamente las necesidades pertinentes del desarrollo y nutrir el bienestar de los alumnos.
La nuevas tecnologías abren muchas más vías para que los alumnos adquieran las habilidades necesarias para la profesión que desean. Creemos que una combinación de rigor académico y estudios del mundo real relacionados con la carrera les brindará habilidades transferibles y de por vida en conocimiento aplicado, pensamiento crítico, comunicación, cooperación, trabajo en equipo y participación intercultural, cualidades que son muy bien recibidas por los empleadores potenciales.
La evaluación holística y variada, en lugar del examen tradicional escrito a mano, también contribuye a mejores resultados de aprendizaje. La evaluación electrónica innovadora, los trabajos de clase, los proyectos personales, la Monografía, todos pueden ayudar a medir la capacidad de los alumnos para transferir el aprendizaje, aumentar la alfabetización digital y profundizar la comprensión conceptual.
Finalmente, la adaptabilidad de profesores, alumnos y hasta los padres de familia es más que necesaria para poder cumplir con ese cambio.
“En lugar de temer la pérdida de aprendizaje, los padres, los colegios y los ministerios de educación por igual deberían reflexionar y centrarse en fomentar un cambio significativo, apoyar el bienestar de los docentes y alumnos y alentar la agencia de ambos”, concluyó Bien.