- Docentes en estado de ebriedad
Mario Giacomelli
Para Revista Magisterio
Ganadora de 44 reconocimientos, incluyendo el premio Oscar como mejor película internacional, la producción danesa “Otra ronda” es una de las propuestas más polémicas y reveladoras del 2021.
Aquí, el experimentado guionista y director Thomas Vinterberg lanza una provocación estimulante, al describir las experiencias de cuatro profesores de colegio quienes infringen una rígida norma de convivencia civil, impartiendo clases en estado de ebriedad.
Esta irreverente premisa argumental causaría controversia en cualquier situación, más adquiere connotaciones espinosas, por desarrollarse en el ámbito de la educación pública.
Combinando hábilmente sátira social y drama psicológico, “Otra ronda” funciona en muchos niveles a la vez: divierte, cautiva y estremece. Impacta la conciencia, generando sentimientos encontrados con su actitud franca y sútilmente cuestionadora.
Un experimento arriesgado
Martín, Tommy, Nicolaj y Peter son viejos amigos, docentes en el mismo colegio. Todos están sufriendo algún tipo de crisis. Martín, en particular, está frustrado con su profesión y su matrimonio. Sus alumnos no prestan atención a las charlas de historia que él imparte de manera mecánica. La relación con su esposa se está deteriorando, mientras crece la distancia emocional con sus hijos.
Una noche, los cuatro colegas se reúnen para cenar en un restaurante. Entre los temas de conversación, surge una curiosa teoría, elaborada por un filósofo noruego, según la cual el ser humano necesita mantener un porcentaje de 0.5% de alcohol en la sangre, para desempeñarse al máximo de sus capacidades.
Al día siguiente, Martín toma un trago de vodka antes de ir a trabajar. De repente, todo parece mejorar para él: logra captar el interés de los estudiantes, se reconcilia con su esposa e hijos. Los compañeros siguen su ejemplo. Juntos realizan un experimento arriesgado, para comprobar o refutar la teoría científica, aplicando un riguroso método de investigación, que pronto sale de control.
Perspectiva abierta
En medio de anotaciones agudas – y referencias sarcásticas a políticos y estadistas conocidos por su afición a la bebida- cobra forma un lúcido ensayo, sobre la cultura del licor como droga socialmente aceptada. El alcoholismo, su impacto en el individuo y en la comunidad, es abarcado desde una perspectiva abierta y objetiva. Se muestran ambas caras de la moneda: los efectos benéficos del consumo, en cantidades y situaciones adecuadas; pero también las consecuencias nefastas del exceso. La euforia y la desesperación.
Las vivencias de los protagonistas, indican que el alcohol no es ningún remedio para resolver problemas.
Tampoco es un detonante que lleva necesariamente a la perdición; sino un factor que agudiza condiciones previas.
Lo anterior sirve como base, para elaborar un profundo estudio de caracteres: cuatro maestros, impulsados por inquietudes comunes, rompen un pacto social que los lleva a considerar su propia función en el sistema educativo.
Todas las actuaciones son impecables, aunque Mads Mikkelsen sobresale como Martín, expresando con agudeza las emociones complejas y contradictorias que invaden su personaje.
Mikkelsen derrocha carisma, intensidad y compenetración, esbozando un retrato inolvidable de hombre inseguro, luchando consigo mismo.
Su desempeño extraordinario, culmina en una secuencia exhuberante y esperanzadora: es una vibrante celebración de la vida, que cierra la obra con un final perfecto.
Otra ronda
(Druk – Another Round)
Dirección: Thomas Vinterberg.
Guión: Thomas Vinterberg y Tobias Lindholm.
Reparto: Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang, Lars Ranthe.
Duración: 117 minutos.
Origen: Dinamarca 2020.
Género: Comedia-Drama.
Calificación: Mayores de 15 años.