- Religión convertida en negocio
Mario Giacomelli
Para Revista Magisterio
Como se informa en los primeros minutos de proyección, Jim Bakker y su esposa Tammy Faye fueron la pareja de “televangelistas” más famosa de Estados Unidos. Empezaron su carrera como predicadores, difundiendo la Palabra del Señor en templos de Minnesota. Luego, crearon una exitosa organización de alcance nacional. Con el tiempo, expandieron sus actividades y terminaron fundando la primera cadena mundial de televisión de orientación cristiana.
De paso, los Bakker se enriquecieron desmesuradamente, acumulando dinero y propiedades gracias a donaciones voluntarias, patrocinios de empresas privadas y astutas estrategias de inversión. Prosperaron y vivieron como millonarios, hasta que se vieron arrastrados por un sonado escándalo, cuando algunos fraudes perpetrados por Jim salieron a la luz pública.
Parábola perturbadora
“Los ojos de Tammy Faye”, película basada en un documental del mismo título, estrenado en 2000, ilustra una cautivante historia verídica de ascenso y caída. Es una especie de parábola perturbadora, acerca de religión desvirtuada y convertida en negocio rentable.
Muestra sin tapujos el nefasto poder de manipulación de los medios de comunicación masiva y revela la forma en que individuos sin escrúpulos pueden aprovecharse de ese poder para engañar a la gente común, explotando su buena fe y su anhelo de espiritualidad.
Dirigida con esmero y competencia técnica por Michael Showalter, la propuesta goza de méritos formales indiscutibles, incluyendo una ambientación impecable y actuaciones de primera.
Con razón, la cinta obtuvo dos merecidas nominaciones al premio Oscar y ganó en ambas categorías: mejor actriz principal (Jessica Chastain) y mejor maquillaje.
Tesis discutible
En efecto, la interpretación de Chastain es la flor en el ojal de toda la producción. Su desempeño es realmente deslumbrante: no se trata de la mera imitación de una celebridad, sino de una refinada labor de compenetración sicológica, que pretende desnudar el alma del personaje detrás de los cosméticos exagerados y las pestañas postizas.
El retrato humano de Tammy Faye Bakker resulta un poco ambiguo, lo cual no se debe a una falta histriónica, sino a una decisión de los propios realizadores.
El guión incorpora una gran cantidad de eventos, pero a la vez omite muchos detalles, apoyando la tesis de que Tammy nunca tuvo conocimiento de los actos ilícitos que su esposo estuvo cometiendo durante años. Es una tesis discutible, que le resta contundencia a la denuncia en general. Aún así, a lo largo de la narración abundan los datos significativos y reveladores.
Queda clara la idea central de la obra, de que el emblemático caso expuesto en pantalla no representa una excepción a la regla.
Al contrario: es tan sólo uno de muchos ejemplos similares de abusos, estafas y timos ejecutados por falsos profetas, en el nombre de Dios y con la excusa del proselitismo.
Los ojos de Tammy Faye
(The Eyes of Tammy Faye)
Dirección: Michael Showalter.
Guión: Abe Sylvia.
Reparto: Jessica Chastain, Andrew Garfield, Cherry Jones, Vincent D’Onofrio.
Duración: 126 minutos.
Origen: EE.UU. 2021.
Género: Drama-Biografía.
Calificación: Todo público (inconveniente menores de 12 años).