jueves, agosto 13

Sin novedad en el frente. Poderoso alegato antibélico.

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  • Esta nueva adaptación de la clásica novela de Erich Maria Remarque, ofrece un fuerte recordatorio del horror y de la inutilidad de la guerra.

Mario Giacomelli
Crítico de cine

Estuvo dejando huella la ambiciosa producción alemana “Sin novedad en el frente”. Distribuida a través de la plataforma de Netflix, se ha convertido en uno de los mayores éxitos de crítica y público en la historia de su país. Triunfó en la entrega de los premios Oscar 2023, donde obtuvo reconocimientos en cuatro categorías (mejor película internacional, fotografía, música y escenografías), de un total de
nueve nominaciones.
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Hábilmente dirigida por Edward Berger, la película está basada en una clásica novela autobiográfica, escrita por Erich Maria Remarque en 1929. Ésta ya había llegado al cine en 1930, en una memorable producción hollywoodense que a su vez ganó el Oscar.

El argumento es idéntico: las atroces experiencias sufridas por un joven recluta durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, hay obvias diferencias en el tratamiento, pues ésta es una realización moderna, a todo color y con sonido estereofónico. Además, es actuada por
alemanes utilizando su propio idioma, lo cual refuerza la sensación de realismo que desprende de cada imagen.

Matar para sobrevivir

Gran parte de la narración gira alrededor de un estudiante de colegio, inocente e idealista, llamado Paul Baumer e interpretado a cabalidad por el debutante Felix Kammerer. Al igual que sus compañeros de clase, Paul se enlista como voluntario en el ejército, con el propósito de servir a su patria. Siendo menor de edad, falsifica incluso la firma de su padre. Inspirado por la retórica nacionalista de su profesor, el muchacho viste el uniforme con orgullo y se marcha hacia lo que imagina ser una emocionante aventura.

Lo que encuentra, es la dura realidad del campo de batalla: largos meses de privaciones y dolor físico y moral, en la suciedad de las trincheras, en medio de una masacre sin fin; perenne tensión, ante la presencia del peligro y la muerte; la cruel necesidad de matar a otros seres humanos para poder sobrevivir; y el profundo vacío espiritual provocado por el horror cotidiano.

Cambios discutibles

Sin poner en duda la altísima calidad de las actuaciones, la puesta en escena y la realización en general, cabe señalar la presencia de varios cambios discutibles, aportados con respecto al texto original.

Por ejemplo, se minimiza el influyente discurso impartido por el profesor de colegio; y se omite la escena donde el protagonista, de regreso a su pueblo durante una licencia, se enfrenta al docente refutando su ciego fervor ideológico.

Por otra parte, se agrega una serie de secuencias francamente innecesarias, que muestran los loables esfuerzos de un diplomático (Daniel Bruhl) por alcanzar el armisticio, ante la actitud inflexible de su homólogo francés. Estas y otras modificaciones no alteran la esencia de la obra, pero sí merman su impacto global. En este sentido, la antigua adaptación cinematográfica de 1930 resulta más acertada y contundente, más allá de sus limitaciones técnicas.

Aún así, en su última versión “Sin novedad en el frente” representa un espectáculo terrorífico y abrumador, que mantiene y renueva el espíritu pacifista del libro de Remarque. Sigue siendo un poderos alegato antibélico, adaptado a la sensibilidad del público contemporáneo, para conocimiento y beneficio de las generaciones futuras.

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