jueves, agosto 13

Crisis educativa debe de llevar a un cambio de metodología

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  • Expertos aseguran que la memorización ya no es la fórmula.

La crisis educativa ha sido reconocida por todos los sectores involucrados, incluso recientemente el Estado de la Educación dejó claro que los menores no están ni escribiendo adecuadamente ni entendiendo lo que leen.

Incluso hablan de una “educasión” para ilustrar lo que está viviendo el sistema educativo costarricense y la urgencia de tomar medidas.

Es por eso que expertos en el tema, lejos de solo ver un problema, hacen un llamado para que se vea también como una oportunidad para hacer un cambio de paradigma de una vez por todas.

Por eso indican que es fundamental impulsar una metodología de aprendizaje basado en competencias desde una perspectiva de formación integral, es decir, dejar de lado los objetivos educativos basados en la memorización y dar paso al desarrollo de capacidades y habilidades necesarias para responder a los diferentes problemas que enfrentarán en todas las etapas de su vida.

Así lo explicó Melania Baltodano, instructora de Kumon en Costa Rica, “la educación por competencias pretende desarrollar el sentido crítico del alumno, enseñándole a relacionar sus ideas y a ser capaz de resolver problemas. No se trata de memorizar y olvidar, sino de conseguir que el contenido de cada asignatura potencie su capacidad de análisis y lo ayude a formarse una opinión propia con argumentos sólidos para defenderla”.

Con esta propuesta se le ofrece a los niños y jóvenes la oportunidad de aprender por sí mismos, ganar autonomía, ser constantes y disciplinados e incrementar la autoestima y la confianza en sus capacidades, aspectos fundamentales para abordar el curso lectivo con todas las garantías y para prepararse de cara al futuro, tanto profesional como personalmente.

“Educar por competencias es sinónimo de desarrollar la capacidad de aprender por uno mismo. Si queremos que nuestros hijos sean responsables, debemos dejar que sean ellos los que piensen y se esfuercen por resolver cada situación”, agrega Baltodano.

Incluso, pese a que en la actualidad no es la metodología que utiliza el sistema, lo cierto del caso es que los padres de familia o encargados de los menores pueden realizar prácticas y hábitos para fomentar el desarrollo de la disciplina que permitirá tener éxito en cualquier actividad, a través de la constancia.

Las rutinas son importantes para llevar una vida ordenada y promover actitudes responsables, de manera que poco a poco los alumnos sean capaces de gestionar su tiempo, planificarse y adoptar una actitud y un comportamiento positivos ante el estudio.

Para ello recomiendan inculcar que se tengan unos minutos de dedicación al día, los resultados a largo plazo son visibles porque los niños y jóvenes interiorizan la rutina de trabajo y disfrutan de las ventajas de ser disciplinados.

Otras prácticas que se pueden adoptar son:

–         Reforzar desde temprana el concepto de autoestima académica, afirmándoles que son capaces de aprender y alcanzar diferentes logros relacionados con el estudio, ya queen algunas ocasiones se suele dar una connotación negativa a las lecciones.

–         Explorar cuál es la mejor manera en la que los niños y jóvenes aprenden mejor, ya que todos lo hacen de forma diferente. Algunos aprenden mejor si se explota la parte visual, por ejemplo, subrayando porciones de un texto; otros, a través de formato auditivo, como estudiando en alto y otros aprenden de manera cinestésica, por lo que necesitan moverse para aprender (pasear o balancearse durante el estudio para satisfacer la necesidad de movimiento). Por eso, es importante observar la manera en la que aprenden nuestros hijos y potenciarla en casa.

–         Desarrollar la autoregulación, que significa ser capaz de establecer metas y conseguirlas a través de la motivación y la persistencia. Para lograrlo, entre otras cosas, se debe establecer metas, tener un plan de trabajo, propiciar que los estudiantes experimenten un sentimiento de logro y usar siempre un lenguaje positivo.

–         Adoptar la autoevaluación para enseñarles la importancia de identificar errores y aprender de ellos, siempre viéndolos como oportunidades de mejora.

“Cambiar la mentalidad y cultura académica, aunque es un gran desafío, traería grandes beneficios, pues estaríamos asegurándonos profesionales con más habilidades que aumentarían la calidad de la población trabajadora nacional. Mientras tanto, nos toca a los padres de familia propiciar las competencias de nuestros niños y jóvenes, para lo que se puede echar mano a herramientas como las clases extracurriculares”, concluye la instructora.

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