- Se ubica en Santo Domingo de Heredia.
El hermoso edificio de la Escuela Félix Arcardio Montero Monge fue declarado Patrimonio Histórico-Arquitectónico mediante el decreto ejecutivo N°44285-C, con lo que además se le da protección legal que implica.
La historia de esta edificación se remonta ha 1926 cuando era presidente de la República por segunda ocasión Ricardo Jiménez Oreamuno, cuando inició su construcción que se terminó hasta 1940 al final de la presidencia de León Cortés Castro.
En aquel momento era considerado uno de los mejores edificios del país, dada su escala para la época, su fuerte estructura de hierro acerado y paredes de concreto; así como la estética de su diseño con influencias Art Decó y Neoclásica.
El estudio para lograr la declaratoria fue elaborado por los profesionales del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, en cual se destacó que la obra tiene los volúmenes laterales, construidos en estilo neoclásico, los cuales fueron planteados por el ingeniero estadounidense Vincent Edwards Gregg; mientras que el cuerpo central, dominante del conjunto edilicio, fue una propuesta del arquitecto José María Barrantes.
“Esto contribuye a resaltar su valor histórico, pues Barrantes fue un profesional que concibió y dirigió decenas de obras arquitectónicas que hoy son baluarte de la identidad cultural de los costarricenses”, expresó Carlos Luis Fallas Pastor, historiador y coautor de la investigación.
“Esta conjunción de conceptos, culturas, cosmovisiones de ambos profesionales de la construcción, dio al inmueble particularidades estéticas que desde entonces no pasan desapercibidas”, agregó.
En el informe además se resalta que está construido con técnicas y materiales en desuso y tiene ya noventa años de existencia en muy buenas condiciones, lo que lo hace un testigo extraordinario de su época constructiva.
Además junto con la Basílica de Santo Domingo y la plaza al frente, define urbanísticamente al centro de la ciudad, además de ser un hito referencial cultural y urbano por su función y su estilo arquitectónico.
Un detalle importante es cómo forma parte en el imaginario de la comunidad y de la identidad cultural domingueña “por haber sido desde hace nueve décadas el principal polo de la educación cantonal en el que muchas generaciones cursaron la educación primaria en el marco de una edificación distinguida por la estética, el estilo, el volumen y la escala.”
“En este volumen se puede apreciar la influencia del Art Decó que José María Barrantes imprimió con sus detalles lineales, recuadros repetidos y los escalonamientos, entre otros elementos. Todo esto se pueden catalogar dentro de la variante de este estilo que surgió en la década de 1930, conocida como Streamline Moderne, la cual incorporó interpretaciones de antiguas culturas”, planteó la arquitecta Verónica Solórzano, encargada de la investigación.
“Enfatizando el estilo neoclásico de la edificación, se aprecia al centro de los volúmenes laterales donde están las aulas, un frontón que enmarca los accesos a cada uno de estos, soportados por columnas con capiteles dóricos y fustes lisos. Además, se observan pilastras entre cada uno de los paños de ventanas de las diferentes aulas, las cuales también poseen capiteles dóricos y fustes lisos. Otro elemento que se nota y que hace referencia al neoclásico, es el uso de una gran cornisa a nivel de techos, la cual bordea la totalidad del edificio”, agregó.
En definitiva, la escuela se caracteriza por la ornamentación de su fachada principal, resultado del diseño del Arq. Barrantes y la ejecución cuidadosa de la obra por parte de los constructores, lo cual la realza visualmente.
Las molduras de formas orgánicas que rematan los frontones de los pórticos; el encaje en madera colocado en la parte superior de cada pared exterior, los arcos dobles, la piedra utilizada como base del edificio y los copones que rematan las columnas de la fachada principal, fueron otros de los elementos que la arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural destacó.
“El edificio antiguo de la Escuela Félix Arcadio Montero Monge ha sido preservado en su estructura original desde la década de 1930, pues no ha sido significativamente intervenido desde entonces y ha recibido un mantenimiento óptimo que ha permitido su preservación y conservación hasta la actualidad, evidenciando un sólido valor de autenticidad”, otro punto que es muy importante para poder continuar con su preservación ahora con respaldo legal.