- Buenos hábitos son clave para evitarlos.
La Muerte Súbita Cardíaca (MSC) es un problema de salud pública de gran relevancia a nivel nacional e internacional, que requiere un abordaje integral y multidisciplinario.
Lo primero es aprender a diferenciar la MSC de un infarto, ya que ambos tienen características y tratamientos distintos, pero pueden ser fácilmente confundidos.
La Dra. Vivien Araya, cardióloga en electrofisiología, explica que “el infarto ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye, causando un dolor característico en el pecho, mientras que la MSC es una arritmia severa que paraliza el corazón en minutos. La persona no siente dolor, simplemente colapsa. Esto se debe a una falla eléctrica del corazón, y es crucial actuar rápidamente para revertirla”.
Esta distinción es vital para la población general, ya que la respuesta ante estos eventos debe ser inmediata y adecuada para salvar vidas.
La MSC representa la mitad de todas las muertes por problemas cardíacos y es un desafío significativo para los cardiólogos, genetistas y otros especialistas. Según estadísticas, en Estados Unidos provoca más de 600,000 muertes anuales, con cerca de 400,000 ocurriendo en la comunidad y más de 200,000 en entornos hospitalarios. La tasa de supervivencia de las personas que sufren MSC se sitúa entre el 2% y el 11%, lo que subraya la urgencia de mejorar las estrategias de prevención y respuesta.
El Dr. Lawrence Chacón, forense, indica que “este no es un problema que pueda ser tratado por una sola especialidad médica, sino que involucra la coordinación de varias instituciones y especialidades para su prevención y manejo. En la patología forense observamos la fase final de este problema: la muerte de una persona cuya enfermedad era desconocida y que falleció súbitamente. Nuestro trabajo es diagnosticar específicamente la causa de esta muerte. Sin embargo, es posible prevenir muchas de estas muertes mediante el trabajo coordinado de diferentes áreas de la medicina, incluyendo cardiología y genética”.
La prevención de la MSC no se limita a la medicina. También implica la protección de lugares públicos, especialmente aquellos con mayor riesgo, como instalaciones deportivas y espacios con grandes conglomeraciones de personas.
La correcta ubicación de desfibriladores externos automáticos (DEA) es esencial para prevenir y actuar con rapidez cuando se presentan este tipo de episodios. Los países nórdicos han logrado rescatar hasta un 30% de estos casos mediante zonas de rescate cardio protegidas, un objetivo que también debe ser perseguido en nuestro país.
Por su parte la dra. Gabriela Castillo, cardióloga clínica, destacó la importancia de la educación y organización comunitaria para mejorar la sobrevida de los pacientes con MSC.
“La formación en técnicas de RCP y la disponibilidad de desfibriladores son clave. Además, necesitamos registros nacionales para saber dónde ocurren estos eventos y cuáles son las poblaciones más en riesgo”, afirmó.
Dentro de las medidas para mejorar la supervivencia de esta clase de pacientes se encuentran:
- Formación de la población general en técnicas de soporte vital básico: La educación en resucitación cardiopulmonar (RCP) es fundamental.
- Implementación de la asistencia telefónica para la primera atención a la parada cardíaca desde los servicios de emergencias: Instrucciones telefónicas inmediatas pueden guiar a los testigos en los primeros minutos críticos.
- Instalación de desfibriladores en lugares públicos: Los DEAs deben estar accesibles en gimnasios, estadios, centros comerciales y otros lugares con alta afluencia de personas.
- Aplicación de nuevas tecnologías en la atención a la parada cardíaca: Innovaciones tecnológicas pueden mejorar la respuesta y el tratamiento en casos de MSC.
- Disposición de registros públicos de muerte súbita: Estos registros ayudarán a identificar patrones, factores de riesgo y áreas geográficas con mayor incidencia, permitiendo una respuesta más focalizada y efectiva.
- Un análisis de 3,500 casos en la Morgue de San Joaquín de Flores reveló que el 84% de las muertes súbitas fueron por causas cardíacas, con un 11% de los casos ocurriendo en menores de 35 años.
“Nuestro país enfrenta el reto de crear conciencia sobre este problema, identificar los grupos de población en riesgo y establecer estadísticas precisas para actuar y prevenir”, añadió la Dra. Araya Gómez.
La concienciación sobre la MSC y la diferenciación entre un infarto y una arritmia severa es el primer paso hacia la implementación de medidas efectivas para salvar vidas.