- En los últimos años ha venido en aumento.
En Costa Rica, la violencia contra las personas mayores se ha convertido en una problemática creciente que requiere atención urgente. Según los datos más recientes de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO), durante el año 2023, se registraron más de 339 llamadas relacionadas con violencia contra este grupo vulnerable a través de su Servicio de Orientación Socio Legal.
Esto representa el 49,5% de las 684 llamadas totales recibidas por la organización, un dato alarmante que refleja la gravedad de la situación. La violencia denunciada incluye diversas formas de abuso, como violencia física, psicológica, sexual, patrimonial, institucional, por abandono y negligencia, así como violencia de género.
La tendencia muestra un incremento constante en los últimos años. En 2020, AGECO atendió 550 llamadas, de las cuales 178 (36,3%) estaban relacionadas con violencia. En 2021, el número de llamadas aumentó a 770, y 244 (31,6%) correspondieron a denuncias de violencia. En 2022, la organización atendió 633 llamadas, de las cuales 255 (40,2%) se vincularon a situaciones de violencia. El año 2023 marcó el mayor porcentaje hasta la fecha, con 339 llamadas (49,5%). A esto se suma el preocupante dato de que en los primeros cinco meses de 2024, se registraron 258 llamadas, de las cuales 92 (35,6%) estaban relacionadas con violencia contra personas mayores, una cifra que podría seguir en aumento.
Según Fabián Trejos Cascante, Gerente General de AGECO, “La situación de violencia que experimentan algunas personas mayores en el país es compleja pues es el resultado de una combinación de interacciones individuales, relacionales y socioculturales. Es necesaria una profunda reflexión para establecer una política pública que aborde la prevención, la atención y la sanción”.
El maltrato hacia las personas mayores puede manifestarse de múltiples formas, desde agresiones físicas y verbales hasta la violencia psicológica y económica. En muchos casos, el abuso proviene de los propios familiares, que deberían ser su principal red de apoyo.
Sin embargo, factores como las dificultades económicas, el estrés y la falta de preparación para enfrentar el envejecimiento de un ser querido pueden desembocar en situaciones de violencia o negligencia. También influyen las barreras tecnológicas, educativas y de acceso a la información que enfrentan las personas mayores, lo que las deja en una posición de vulnerabilidad ante abusos.
Otro aspecto importante es la discriminación laboral que experimentan las personas mayores, muchas veces excluidas del mercado de trabajo debido a su edad. Esto genera una dependencia económica que agrava su situación, ya que las limita en su capacidad para denunciar o escapar de entornos abusivos.
Los efectos de la violencia en las personas adultas mayores son devastadores, no solo a nivel físico, sino también emocional y psicológico. La Encuesta a Población Adulta Mayor (ENAPAM) realizada en 2021
reveló que el 11,4% de las personas encuestadas afirmaron haber sido víctimas de gritos, insultos o tratos humillantes. Lo más alarmante es que el 47,9% de los encuestados no sabía dónde presentar una denuncia, lo que muestra una clara falta de información y acceso a los mecanismos de protección disponibles.
Desde hace más de una década, AGECO ofrece un servicio de atención telefónica gratuita que brinda orientación socio-legal a las personas mayores y sus familiares. Este sistema ha demostrado ser una herramienta clave para la detección de casos de violencia y para la orientación de las víctimas sobre los pasos a seguir. El servicio es atendido por personas mayores voluntarias capacitadas por AGECO, quienes ofrecen escucha, información y apoyo. También les indican a las personas qué instituciones o servicios pueden acudir según su situación particular.
Este esfuerzo ha sido reconocido a nivel nacional e internacional. AGECO ha sido galardonada con tres premios: el Programa Regional Cáritas para el Fomento de los Derechos de las Personas Adultas Mayores en América Latina y el Caribe (2014), el primer lugar en la categoría de ONG del concurso de “Mejoramiento a la calidad de vida” de la Defensoría de los Habitantes (2015), y el certificado de excelencia en el concurso “Más Derechos para más personas” de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2016.
Fabián Trejos enfatiza que no basta con reaccionar ante los casos de violencia: es necesario prevenirlos mediante la educación y la concienciación social. Para ello, es imprescindible fortalecer el Plan de Acción de la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez y garantizar que las instituciones encargadas de proteger a las personas mayores cuenten con los recursos y el personal necesario para atender esta problemática.