- Repleta de enseñanzas valiosas, la adaptación de una novela “bestseller” de Peter Brown es posiblemente la mejor película de animación de 2024.
Mario Giacomelli
Crítico de cine
Posiblemente la mejor película de animación estrenada en la temporada de 2024 -y firme candidata al premio Oscar- “Robot salvaje” es una entrañable fábula futurista, con matices de parábola moral. Describe las emocionantes experiencias de un autómata de última generación, desamparado en una isla desierta, el cual se relaciona con toda clase de animales y termina siendo el insólito pilar de una comunidad heterogénea.
Es una historia simple y bien contada, repleta de enseñanzas valiosas y consideraciones significativas acerca de los lazos afectivos. Celebra eficazmente valores universales como generosidad, altruismo, amor maternal, sentido de responsabilidad y espíritu de solidaridad. Estos temas no son enfatizados mediante diálogos esplícitos, como suele pasar en filmes similares; sino que desprenden del propio argumento, de manera clara y espontánea.
Una familia anticonvencional
Único sobreviviente de un naufragio, ROZZUM 7134 -mejor conocido como Rozes un robot multiuso, programado para realizar tareas que puedan simplificar la vida del hombre. Completamente solo, en un lugar desconocido y sin un dueño a quien atender, Roz no logra comunicarse con sus fabricantes para pedir auxilio. Así, debe improvisar y adaptarse a su nueva situación.
Tras provocar un trágico accidente, la criatura mecánica decide asumir el cui[1]dado de Brightbill, un ganso huérfano y recién nacido, adoptándolo y convirtiéndose en una cariñosa madre sustituta.
Con la llegada de Fink, un astuto y simpático zorro amistoso, se forma una familia anticonvencional, cuya prioridad es velar por el bienestar del pequeño; y enseñarle a nadar y volar, para poder migrar algún día junto a los de su misma especie.
Entretenimiento inteligente
La atractiva trama, basada en una nove[1]la “best-seller” del escritor Peter Brown, no es del todo original, pues contiene evidentes reminiscencias de títulos como “Volando a casa” (Fly Away Home, 1996), “El gigante de hierro” (1999) y por supuesto, el cuento clásico de “El patito feo”.
Sin embargo, el resultado artístico es muy superior a la suma de las partes. Con personajes irresistibles y un manejo sutil de los elementos humorísticos, “Robot salvaje” concreta un entretenimiento inteligente y emotivo, que suena con[1]sabido, pero al mismo tiempo se siente fresco y novedoso.
Los méritos de contenido están reforzados por una magnífica puesta en escena. Guión y dirección corrieron a cargo de Chris Sanders, cineasta experto cuya filmografía incluye hitos comerciales de la talla de “Lilo y Stitch” (2002), “Cómo entrenar a tu dragón” (2010) y “Los Croods” (2013). Sanders se supera a sí mismo con esta nueva entrega, caracterizada por una esplendorosa presentación gráfica y un cuidado detallista en cada aspecto de la realización.
En su sección conclusiva, la narración se torna apresurada, casi frenética, como consecuencia de un giro dramático que modifica la tónica del relato, introduciendo elementos de acción francamente innecesarios. Así mismo, el final es demasiado brusco y parece inconcluso: en lugar de cerrar oportunamente la aventura, abre camino a una secuela. Y en efecto, el libro de Peter Brown marca el inicio de una trilogía literaria, cuyos capítulos siguientes no deberían tardar en llegar a la pantalla. En todo caso, ante la calidad de “Robot salvaje”, la idea de una continuación representa una promesa tentadora.