La tarjeta de crédito representa una herramienta financiera útil, pero también un arma de doble filo. Usada con responsabilidad, puede brindar beneficios como acumulación de puntos, historial crediticio positivo y manejo de emergencias. Sin embargo, su mal uso puede generar deudas difíciles de saldar, intereses elevados y un impacto negativo en el récord crediticio.
El principal error que cometen muchas personas es ver la tarjeta como una extensión de su salario. “No es dinero extra, es dinero prestado que debe devolverse, y con intereses si no se paga a tiempo”, explica Sofía Rojas, asesora financiera del programa Educación Financiera CR.
Uno de los hábitos más peligrosos es pagar solo el mínimo mensual. Si bien esto evita la morosidad inmediata, alarga la deuda y aumenta el pago total debido a los intereses. Por ejemplo, una compra de ₡100,000 pagada en mínimos podría tardar más de dos años en saldarse y terminar costando un 60% más.
Forma correcta de uso
Para usar una tarjeta de crédito de manera efectiva y evitar caer en deudas, los expertos recomiendan lo siguiente:
1. Pagar el total del saldo cada mes: Esto evita intereses y mantiene tu historial crediticio limpio.
2. No usar más del 30% del límite disponible: Usar una gran parte del crédito disponible puede afectar tu calificación crediticia.
3. Conocer la tasa de interés: En Costa Rica, estas tasas pueden superar el 40% anual, por lo que es vital saber cuánto costará financiar una deuda.
4. Aprovechar los beneficios sin caer en la trampa del consumo: Programas de puntos, cashback o meses sin intereses pueden ser útiles, siempre que se usen de manera planificada.
5. Evitar avances de efectivo: Estos tienen comisiones altas y generan intereses desde el día uno.
La importancia de comparar
No todas las tarjetas son iguales. En el mercado costarricense, entidades como bancos estatales o privados ofrecen diferentes condiciones. Herramientas como el comparador de tarjetas de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) permiten a los usuarios evaluar opciones en función de tasas, comisiones y beneficios.
“Antes de solicitar una tarjeta, hay que leer bien el contrato. Muchas veces, por desconocimiento, la gente se ve sorprendida por cobros que estaban claramente indicados en la letra pequeña”, señala Rojas.
En los últimos años, varias iniciativas en Costa Rica han buscado fomentar la educación financiera desde edades tempranas. Programas en colegios, campañas en redes sociales y talleres comunitarios buscan enseñar conceptos como presupuesto, ahorro, inversión y uso responsable del crédito.
El Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), en conjunto con entidades bancarias, ha impulsado campañas para sensibilizar sobre el consumo responsable y la importancia de la planificación financiera. “La tarjeta no es el enemigo, el problema es no saber usarla”, recalca Rojas.
En tiempos de inflación y aumento en el costo de vida, muchas familias recurren al crédito como una solución a corto plazo, sin considerar las consecuencias a largo plazo. Sin embargo, con educación, disciplina y planificación, la tarjeta de crédito puede convertirse en una aliada financiera en lugar de una carga.
En definitiva, más que eliminar el uso del crédito, se trata de aprender a usarlo estratégicamente. Como toda herramienta financiera, la clave está en la información, el control y la responsabilidad.