Cada 14 de setiembre, en la víspera de la celebración de la independencia, las calles de Costa Rica se llenan de luces y colores con el tradicional desfile de faroles. Niños y niñas, acompañados de sus familias, caminan orgullosos mostrando faroles hechos a mano, que representan no solo creatividad, sino también amor por la patria. Esta costumbre, tan esperada por los escolares, tiene un origen particular y educativo que vale la pena recordar.
El desfile de faroles nació en 1953 gracias a una iniciativa del educador costarricense Luis Ferrero Acosta. Él propuso que, en la noche del 14 de setiembre, los estudiantes recorrieran las calles con faroles que simbolizaran la libertad alcanzada en 1821, cuando Centroamérica declaró su independencia de España. La idea se inspiró en la antorcha de la libertad, que cada año recorre Centroamérica y llega a Cartago, antigua capital del país, recordando la noticia que viajó desde Guatemala hasta Costa Rica en tiempos de la independencia.
Ferrero consideró que los faroles serían una forma de que los niños participaran en la fiesta nacional de manera activa, con un símbolo propio y lleno de significado. Así, desde hace más de setenta años, los escolares fabrican sus faroles en casa o en la escuela, con materiales sencillos, y luego salen a desfilar con orgullo, iluminando las calles con esperanza y alegría.
El farol simboliza la luz de la libertad y el deseo de un futuro brillante para el país. Cada niño que porta uno recuerda a los mensajeros que, a caballo y con lámparas, llevaron la noticia de la independencia a cada pueblo en 1821. Por eso, más allá de ser un adorno, el farol es un recordatorio de la importancia de valorar y cuidar la independencia que hoy disfrutamos.
Con el paso de los años, los faroles se han vuelto también una expresión artística. Algunos tienen forma de casitas típicas, carretas, iglesias o símbolos patrios como la bandera y el escudo. Otros son más sencillos, pero todos comparten la creatividad y el entusiasmo de quienes los elaboran. En muchas escuelas se organizan concursos y exposiciones para destacar los diseños más ingeniosos, lo que motiva a los niños a aprender y a compartir con sus familias.
El desfile de faroles, además, cumple una función educativa muy importante: enseña a las nuevas generaciones a valorar la historia del país, a trabajar en equipo y a expresar su identidad nacional. Al participar, los estudiantes se convierten en protagonistas de la celebración patria, no solo espectadores.
Cómo hacer tu propio farol para el 14 de setiembre
Hacer un farol es una actividad divertida que une a las familias costarricenses y permite a los niños ser parte activa de la celebración de la independencia. Con materiales sencillos y mucha creatividad, cada estudiante puede diseñar un farol único para el desfile.
Materiales necesarios
Una caja de cartón o cartulina
Papel celofán de colores (rojo, azul, blanco, según la bandera)
Tijeras
Pegamento o cinta adhesiva
Un alambre o cordón resistente para sostener el farol
Una vela eléctrica o lámpara pequeña de batería (para mayor seguridad)
Pasos para elaborarlo
Diseña la figura: Dibuja en la caja o cartulina la forma de tu farol. Puede ser una casita típica, una carreta, una estrella, un corazón o incluso una esfera.
Corta las ventanas o aberturas: Con cuidado, recorta espacios en las paredes de tu farol. Estas serán las partes por donde saldrá la luz.
Decora con celofán: Pega papel celofán de colores en las aberturas. Esto dará un efecto brillante y colorido cuando lo enciendas.
Arma la estructura: Dobla y pega la cartulina o arma la caja de cartón para que quede firme.
Coloca la luz: Introduce una vela eléctrica o una lámpara pequeña en el interior. Nunca uses fuego real, ya que puede ser peligroso.
Agrega el sostén: Amarra un alambre o cordón en la parte superior para poder cargarlo durante el desfile.
Personaliza tu diseño: Pinta, dibuja o agrega detalles patrios como la bandera o el escudo para que tu farol tenga un toque especial.