jueves, agosto 13

Fenómeno de El Niño también representa riesgo para la salud

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  • Es importante estar preparados.

Ante las proyecciones de un fenómeno de El Niño particularmente severo es importante que las personas tomen medidas para reducir el impacto que las condiciones climáticas extremas podrían tener sobre la salud.

El evento, catalogado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) como una amenaza global, plantea desafíos sanitarios que requieren respuestas tanto institucionales como comunitarias.

Los expertos insisten en la necesidad de fortalecer la resiliencia climática, entendida como la capacidad de adaptación ante los cambios del entorno y sus efectos en la salud.

La doctora Melissa Robles, del Área de Salud de Pavas de Coopesalud, explicó que esta capacidad depende tanto de la información sobre las condiciones climáticas como del estado de salud de cada paciente.

“En la época lluviosa típicamente tenemos picos de enfermedades contagiosas vectoriales como el dengue, también de enfermedades respiratorias. Y en época seca y de altas temperaturas, cuadros de deshidratación, descompensación en pacientes hipertensos, entre otros padecimientos”, señaló la especialista.

Por eso es importante prestar especial atención a personas con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y asma, así como a poblaciones vulnerables como adultos mayores, niños y mujeres embarazadas. En estos grupos, los efectos del clima pueden ser más severos y requerir una vigilancia más estrecha.

“La prevención es definitivamente el pilar para ser resilientes ante cualquier clima extremo”, agregó la doctora Robles.

Riesgos por aumento de temperaturas

Uno de los principales efectos previstos del fenómeno de El Niño es el incremento de la temperatura en la región, lo que puede provocar olas de calor con consecuencias directas en la salud. Entre ellas se encuentran golpes de calor, deshidratación, complicaciones cardiovasculares e incluso riesgo de muerte en casos graves.

Según la especialista, en los servicios de salud ya se han atendido casos de personas que realizan actividades físicas o trabajos bajo el sol en horas de mayor radiación, presentando deshidratación moderada o severa, además de quemaduras solares.

El problema de la deshidratación, explicó, es que sus síntomas iniciales suelen pasar desapercibidos. Boca y piel secas, mareos y malestar general pueden no generar consulta inmediata, lo que retrasa la atención.

“Cuando vienen con cuadros de deshidratación por golpe de calor ya presentan síntomas más severos, como desvanecimientos, mareos o incluso pérdida del conocimiento”, advirtió.

La deshidratación también puede afectar la función renal y el sistema cardiovascular, con mayor riesgo en personas con enfermedades crónicas. Por ello, la recomendación principal es evitar la exposición prolongada al calor, mantenerse hidratado y acudir a consulta ante cualquier síntoma.

Dengue: riesgo en aumento

El fenómeno de El Niño también incrementa el riesgo de reproducción del mosquito transmisor del dengue, debido a la combinación de lluvias y periodos secos que favorecen la acumulación de agua en recipientes.

Por ello es necesario estar pendiente de cualquier objeto con agua estancada puede convertirse en criadero, desde macetas hasta pequeños envases en la vía pública. La eliminación de estos focos es clave para prevenir brotes.

Además, se recomienda el uso de repelente, ropa que cubra la piel y la consulta temprana ante síntomas sospechosos.

Los cambios bruscos de clima también favorecen el aumento de infecciones respiratorias, especialmente en adultos mayores, niños, pacientes con asma, EPOC y fumadores.

“Una gripe no afecta igual a una persona sana que a un paciente asmático crónico”, explicó Robles, quien advirtió sobre mayores complicaciones en personas con enfermedades respiratorias preexistentes.

Por ello, se refuerzan medidas como el lavado de manos, la etiqueta respiratoria y la vacunación contra la influenza, especialmente en grupos de riesgo.

En el caso de pacientes asmáticos, la recomendación es mantener el tratamiento de forma estricta, incluso en ausencia de síntomas, para evitar inflamación crónica y crisis frecuentes.

También es importante impulsar acciones comunitarias para enfrentar los efectos del clima, incluyendo campañas preventivas, puntos de vacunación, visitas domiciliarias y búsqueda de criaderos de dengue mediante equipos de atención primaria.

“La parte preventiva y de educación al paciente es constante, nunca la dejamos de hacer durante todo el año”, concluyó la doctora Robles, al insistir en que la resiliencia no es solo individual, sino colectiva frente a los desafíos climáticos.

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