viernes, julio 17

Virtualidad no frena el bullying en las clases

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  • Señales de alerta no se deben ignorar

Pese a que durante prácticamente todo el año pasado los niños y jóvenes no acudieron a las aulas y las lecciones las recibieron de forma virtual, esto no frenó el bullying o acoso escolar.

Lo que se podría decir es que sufrió una transformación ya que pasó a darse un ciber acoso de unos estudiantes a otros, donde las víctimas siguen sufriendo las consecuencias de esto.

Así lo explicó Susana Zelaya, psicóloga de Clínica Herrera Amighetti, quien dejó claro que el bullying no es solo por contacto físico, también puede ser psicológico, como la exclusión, entonces eso no se ha detenido.

“Aunque las manifestaciones de acoso persona a persona pueden haberse reducido por la limitación de contacto presencial, es importante recordar que el bullying puede seguir dándose por otros medios. Por este motivo, es necesario mantenerse vigilantes y atentos ante señales de acoso, y no asumir que la limitación del contacto presencial ha llegado a eliminarlo.”, dijo Zelaya.

Es importante tener claro que hablamos de acoso escolar cuando se cometen estos actos son para humillar o atemorizar a la víctima y tienen repercusiones en la salud, las cuales deben de verse con atención.

Consecuencias

Las víctimas de bullying pueden presentar múltiples consecuencias de la situación, por ejemplo a nivel cognitivo como preocupaciones, problemas de atención, daño a la autoimagen y autoestima.

En el tema emocional puede presentar temor, vergüenza, tristeza, enojo, a nivel conductual tiende a buscar el aislamiento y en lo físico afectación del apetito y del sueño, cansancio.

“Cuando el acoso se hace en línea, la víctima puede llegar a sentir que no está segura ni en su propia casa, que no hay manera de escapar. Así, la vigilancia e identificación a tiempo de esta situación continúa siendo de vital importancia.”, agregó la psicóloga.

A esto hay que sumarle la situación complicada que está generando a raíz de la pandemia, en medio del confinamiento pues los menores que presentaban algún tipo de trastorno previo los han visto agravarse.

Zelaya señaló dentro de las afectaciones “Un mayor desarrollo de problemas de estado de ánimo y de ansiedad, limitación de acceso a redes de apoyo, un nivel elevado de incertidumbre y temor, preocupación por la salud propia y de los seres queridos, así como por la situación económica familiar, limitación forzada de sus estrategias de afrontamiento habituales, entre otros.”

Erradicar

Ante estas consecuencias que enfrentan las víctimas del bullying definitivamente es urgente que se tomen cartas en el asunto y se logre desarrollar un clima escolar seguro, con sistemas de denuncia y seguimiento que sean eficaces.

Además deben de existir programas e intervenciones basadas en evidencia donde la formación a docentes es fundamental para que puedan hacer frente pero además puedan actuar y poner un alto a todo esto.

“Es necesario que las personas que trabajan y conviven con personas menores de edad tengan claro que el acoso (ya sea en persona o utilizando medios digitales) es un problema real que puede tener consecuencias graves en la víctima, y que, por lo tanto, la identificación de estas situaciones es fundamental como un primer paso hacia su abordaje”, enfatizó la psicóloga.

Si bien es cierto el Ministerio de Educación Pública (MEP) cuenta con guías y protocolos para estas situaciones, se deben de revisar para analizar si se adaptan a la nueva normalidad y cumplir con lo mencionado de siempre capacitar a los trabajadores de la educación.

Familiares y educadores

En este tema tanto los maestros como los padres de familia o encargados son fundamentales para apoyar a las víctimas pero también para corregir a quienes cometen el acoso.

“Para los educadores, es importante la actualización profesional constante en estos temas, con el fin de estar adecuadamente preparados para la identificación y el manejo correspondiente de estos casos”, comentó Zelaya.

Y otro detalle es siempre tener conversaciones con todos los estudiantes sobre este tema para que entiendan la problemática, pero además que sean ellos mismos los que puedan dar soluciones y entiendan que se debe de frenar, que son cosas que no se pueden hacer.

Respecto a los familiares, lo primero es que deben estar atentos a cambios de conducta de sus hijos, y si ven algo de lo mencionado al inicio deben de acercarse y conversar para saber qué está pasando, ser un apoyo.

“Si el menor se lo comunica o si descubre por otro medio que está sufriendo acoso, es necesario no quitarle la importancia que merece; aunque lo hagamos con buena intención, frases como “no le haga caso” no suelen resultar de ayuda y más bien pueden llevar a que la persona crea que sus problemas no son importantes, lo que dificultará aún más la comunicación”, enfatizó la psicóloga.

Y finalmente el trabajo conjunto entre los educadores y los padres de familia o encargados es el engranaje que permite luchar contra el bullying y sacarlo de las aulas, pero ahora también de la virtualidad.

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