lunes, junio 15

‘Una educación sin valores no es educación’

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“Todos tenemos que ser un tanto educadores: padres de familia, profesores,
empresarios y trabajadores. Los valores son para vivirlos en cualquier etapa de la vida y en
cualquier espacio donde uno se desempeñe”.

Monseñor Ángel San Casimiro Fernández nació en La Rioja, vive en Costa Rica desde
hace 60 años y reconoce que, “por gracia o por desgracia”, no se le ha quitado el acento
español que lo delata.


Con él conversamos sobre educación, con un poquito de “atrevimiento”, como dice él, para
dar una visión de la Costa Rica que vivió el obispo emérito y la que le toca ver hoy.


“Costa Rica fue siempre un país referente para los demás”, afirma, mientras recuerda que
de niño tuvo la dicha de contar con un maestro y un sacerdote en su pueblo que influyeron
de tal forma en él que por eso eligió el camino de uno de los dos.


“Aunque en la persona del sacerdote también tiene que juntarse ese término: sacerdote, sí,
pero también maestro, que educa y transmite la misma vida de Jesús”, aclara monseñor, ya
retirado, quien reside en el seminario que los agustinos recoletos tienen en Pozos de Santa
Ana.


—¿Hay alguna diferencia entre su etapa activa en la Iglesia y este momento más flexible? ¿Cómo ha
sentido la transición?


En cuanto al trabajo sacerdotal, claro que ahora es más sencillo; es más fácil, porque
tratas directamente con tus hermanos laicos, con tus hermanas laicas, y no tienes esa
dirección con sacerdotes y religiosos. Entonces es más fácil, y uno disfruta un poquito más
el compartir sinodalmente este caminar juntos, construyendo cada día mejor esa Iglesia de
Cristo en la que todos tenemos que poner nuestro granito de arena.


—¿Cómo definiría usted la labor docente?

Me alegra mucho que podamos conversar un poquito sobre este tema. Costa Rica se ha
distinguido por el tipo de educación que se venía dando en años pasados. Hoy se habla
mucho de la crisis en la educación; pareciera que no estamos tan sólidos en uno de los
elementos fundamentales con los que queremos construir realmente nuestra Costa Rica: la
educación, junto con la seguridad y la salud.
Centrándonos en la educación, me parece importante hacer una distinción entre lo que es el
maestro y el profesor. La educación no es solo llenar la vida de conocimiento; es llenarla
también de valores.

El profesor es aquel que transmite doctrina, conocimiento de diferentes materias:
matemáticas, historia, geografía, filosofía…
El maestro no solamente transmite conocimiento. El auténtico maestro transmite valores a
los futuros miembros responsables de un país. Una educación sin valores no es educación.
La educación lleva al ser humano a vivir la finalidad para la cual fue creado: ser un elemento
positivo y constructivo para el desarrollo integral de los demás.
Y en esto todos debemos ser un tanto educadores: padres de familia, profesores,
empresarios, trabajadores. Los valores son para vivirlos en cualquier etapa y en cualquier
espacio. El educador no solo transmite conocimiento; para ser maestro, tiene que transmitir
valores que te hagan ser una persona cada día más responsable contigo y con los demás.


—¿Se nace maestro o se hace maestro?


Creo que ambos elementos constituyen el significado del término maestro. El maestro
Jesús nos decía claramente: “Me llamáis maestro, y lo soy”. ¿Por qué? Porque no solo
enseñaba con la palabra, sino con su vida.
Es lo que se llama tener autoridad moral: en el sacerdote, en el obispo, en el Papa, en el
profesor, en el padre y en la madre de familia. Ahí está la médula de lo que significa ser
educador.
La autoridad moral se adquiere y se transmite con el testimonio de vida. Que lo que yo
predico lo vivo, y lo que ven en mí es lo que educa. Y eso es lo que se ha perdido hoy.


—¿Cree que sea consecuencia de decisiones acumuladas en el tiempo?.

Definitivamente. Mire, como se dan cuenta, tengo un acento distinto. Después de 60 años
en Costa Rica, no se me ha quitado. Pero también me da el atrevimiento de dar una visión
de la Costa Rica que viví y la que hoy me toca ver.
Costa Rica fue siempre un país referente. La abolición del ejército permitió invertir en
educación. Tuvimos maestros que transmitían con su vida la formación de ciudadanos. Era
la Costa Rica que se llamaba la Suiza Centroamericana.
Había dos ejes: educación y abolición del ejército. Vivimos muchos años en ese carril de
paz, de respeto, donde el “pura vida” se vivía. Hoy hemos perdido un poquito de eso.
Necesitamos recuperar los valores en quienes educan. Sacerdotes y educadores debemos
hacer creíble lo que predicamos.


—¿Cómo enfrentar el reto tecnológico actual?

No puedo quedarme en lo que fue; tengo que vivir el hoy. Y el hoy implica prepararse
técnicamente, porque no podemos detener el desarrollo ni la tecnología.
Pero no podemos perder la otra parte: que nuestros alumnos tengan una referencia de vida
responsable.
Hoy vemos problemas como la deserción, la drogadicción, la captación de jóvenes por la
violencia. Es triste ver cómo incluso se normalizan conductas que antes eran impensables.
Por eso debemos formar intelectualmente, sí, pero también en valores. Preguntarnos si mi
vida transmite lo que enseño.


—¿Qué le pediría al ministro de Educación?
Impulsar la formación integral permanente de los docentes. No solo mejorar la
transmisión del conocimiento, sino formar personas conscientes de que están construyendo
el futuro del país.
Si queremos ser creíbles, debemos demostrar con la vida lo que enseñamos. El maestro
debe ser modelo, dentro y fuera del aula.

¿La vocación compensa los bajos salarios?
No. La gente no vive de buenas palabras, vive de medios. Si queremos una educación
sólida, los educadores deben ser bien remunerados.
También quienes trabajan en seguridad. Porque, si no, dejamos el campo abierto a quienes
quieren aprovecharse.


—¿Es necesario un gran acuerdo nacional?
Lo ideal sería unir los dos elementos. Yo creo que la formación del maestro y de la
maestra en humanidades es sumamente importante. Creo que las carreras no son así de
rápidas, porque, dime cuánto tiempo utilizas y te diré qué tipo de profesional vas a ser. Creo
que, en este aspecto, sí tenemos que concientizar un poquito.
Por eso hay temas esenciales y temas accidentales. El tema esencial no lo vas a conseguir
en el poco tiempo que exige hoy, muchas veces, la producción; y por eso las máquinas, y
por eso tanta mano de obra se está sustituyendo.
Necesitamos humanistas que vengan bien formados a tratar de formar a los costarricenses
no solamente en la técnica y la ciencia, sino, fundamentalmente, también en los valores
humanos y cristianos.

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