viernes, julio 17

¡Cuidado con los trastornos de alimentación en menores!

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  • Pandemia puede agravarlos

La situación que viven los menores de edad, al no asistir o solo ir unos cuantos días a los centros educativos y tener que salir poco producto de la situación que enfrenta el país pueden llevar a trastornos de la alimentación que se deben de tratar a tiempo para evitar una afectación a su salud.

Así lo advierte el psicólogo Manuel Guzmán de SERVISALUD, quien indicó que justamente en los últimos meses ha venido en aumento la cantidad, especialmente de adolescentes, que llegan a buscar ayuda por esta situación.

Según explicó el aislamiento puede ser uno de los factores que influya en los jóvenes pero además se le puede sumar la falta de dinero, que se presentan por la reducción de jornada o bien despidos que están experimentando los miembros de su familia.

Pero como si lo anterior fuera poco, se le suma la ansiedad que está causando el hecho de poder enfermar e incluso morir por Covid-19.

Todo esto es lo que puede terminar desencadenando que los trastornos alimentarios o si ya se padecían agudizarlos en quienes ya lo padecen por lo que los padres o encargados deben de estar muy atentos.

Tres trastornos

Según el experto son tres los problemas que puede causar este tipo de situación, los atracones, la bulimia y la anorexia, todos los cuales pueden ser tratados a tiempo para evitar que tenga consecuencias graves en el funcionamiento del cuerpo.

Específicamente el atracón se da cuando el paciente consume grandes cantidades de alimentos en un corto tiempo, y sin control.

Las personas con bulimia también sufren atracones, pero luego se provocan el vómito o usan laxantes para eliminar la comida del cuerpo.

Y finalmente están los que padecen anorexia los cuales están obsesionados con ser delgados.

“Es importante que los padres de familias o quienes viven con los jóvenes se conviertan en centinelas para que observen sus comportamientos con detalle para identificar y diferenciar entre una dieta ocasional y un trastorno”, precisa Guzmán.

Identifíquelos

Es importante que los que conviven con estos jóvenes, ya sean padres, hermanos o encargados, estén atentos para poder identificar si pueden estar cayendo en estas conductas.

Esto no es una tarea nada fácil, porque la mayoría de las veces el paciente hace lo posible para ocultar su condición.

Guzmán indica cuáles son algunos indicios o señales que deben encender las alertas.

  • Atracones: comen en grandes cantidades sin tener hambre, ocultan comida, comen solos, están disgustados, deprimidos o culpables luego de alimentarse.
  • Bulimia: sacan a escondidas los recipientes vacíos de comida y los alimentos; ayunan, omiten los tiempos de comida o comen solo pequeñas porciones. Se ejercitan en exceso.
  • Anorexia: tienen la sensación de sobrepeso, aunque están muy delgados, sienten frío y usan ropa holgada para ocultar la pérdida de peso.

Si estos comportamientos son detectados y además se mantienen en el tiempo afectando la forma de alimentarse de los jóvenes lo que llega es la afectación a su condición física, la cual se va deteriorando poco a poco.

Evitar esto último es lo que se debe de buscar y por eso en el momento que se detecta alguna de las señales mencionadas se debe de buscar la ayuda de un profesional en psicología que pueda abordar al paciente y brindarle la atención que requiere.

“Los padres deben ser guiados para que puedan brindar a los adolescentes seguridad y que entiendan que tendrán apoyo familiar durante el tratamiento de un trastorno alimentario. Si los jóvenes se sienten aceptados será más sencillo que aprendan nuevos hábitos saludables”, resalta Guzmán.

También hay que tener presente que es una situación complicada, ya que al inicio es probable que el adolescente niegue que tiene un problema, pero más allá de los regaños es necesario que el joven se sienta apoyado y que se le dé el ejemplo con sus propios hábitos de alimentación y evitar cuestionar su comportamiento.

Finalmente cabe mencionar que el tratamiento para ayudar a los jóvenes consiste en ofrecerle las herramientas para desarrollar una actitud positiva y adecuada hacia la comida.

Es un proceso lento, pero es posible que reconstruya su autoestima y empiece a enfocarse en sus intereses mediante la psicoterapia, concluyó Guzmán.

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