- 15% de ticos rechaza la opción
Ha pasado poco más de año y cuatro meses desde que en Costa Rica se detectó el primer caso de Covid-19 y casi siete desde que se inició la vacunación que ya supera los dos millones de dosis colocadas.
Pero ahora, más allá de vencer la pandemia, el reto que se está encontrando es lograr convencer a las personas que se niegan a recibir la vacuna, lo que es un obstáculo para poder poner freno al contagio.
Así lo revela Jaime García, Director de Proyectos del Índice de Progreso Social del CLACDS/INCAE, basado en los datos de la iniciativa “Data for Good” de Facebook que junto con las universidades de Maryland y Carnegie Mellon dan seguimiento a estos aspectos a través de una encuesta mundial.
Según el mismo estudio la situación en la región es compleja en este sentido, ya que en Guatemala el 21% dudaba de ponerse la vacuna, 22% en Nicaragua, 14 % en Honduras, 13% en El Salvador, y 22% en Panamá.
En el caso de Costa Rica se habla de un 15%, pero esto es variable y el caso más grave es el de Guanacaste donde el 24% de la población no se quiere vacunar contra este mortal virus.
“Ya en Costa Rica se han identificado adultos mayores, docentes y otras personas que se niegan a vacunarse, algunas de estas en áreas de salud de Cañas, Bagaces, Santa Cruz, Nandayure, Jicaral, Abangares, Tilarán y Upala, de la provincia de Guanacaste, donde como se veía de acuerdo a los datos de “Data for Good” es una de las zonas del país con mayores dudas para vacunarse”, señaló García.
Las Razones
En esta misma encuesta se busca conocer qué es lo que provoca que este sector de la población no quiera recibir el medicamento y dan estas cinco razones principales:
1. El miedo a los posibles efectos secundarios.
2. Las dudas sobre la eficacia de la vacuna.
3. La creencia de que no la necesitan.
4. Les preocupa el costo de las vacunas.
5. La vacunación va en contra de sus creencias.
Esta situación hace que definitivamente sea un reto poder lograr que las personas que piensan así cambien su posición y comprendan que es por su bien que lo deben hacer, pero también por el común, para poder lograr la llamada inmunidad de rebaño.
“La mayoría de estas razones o sesgos cognitivos requerirán de estrategias de comunicación efectivas, de transparencia, credibilidad y confianza, para generar los incentivos correctos que faciliten a los países el llevar la vacunación a la mayor parte de la población y alcanzar un punto cercano a la inmunidad de rebaño que nos garantice un regreso a la normalidad antes de la pandemia”, señaló al respecto García.
En este sentido la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y el Ministerio de Salud han hecho un esfuerzo para mediante sus redes sociales, así como en los centros médicos enviar el mensaje de que la vacuna es segura y además puede salvarle la vida.
Retorno a la normalidad
Justamente el ejemplo de otros países que tras lograr un alto porcentaje de vacunación comienzan a regresar a la normalidad, lo que podría convertirse en un buen incentivo para que la gente tome la decisión de recibir la vacuna.
La Unión Europea en promedio tiene 21%, Islandia 29.81%, Estados Unidos y Reino Unido 41%, e Israel 59.37%; de acuerdo a los datos de Our World in Data para la primera semana de junio.
Justamente en lugares como Israel y Nueva York ya la mascarilla no es obligatoria e incluso se han dado megaconciertos para celebrar que se regresa a lo que teníamos antes del 2020.
Sin embargo, en la región latinoamericana, por el limitado acceso a las vacunas el proceso es más lento, también se tiene esperanza de pronto ir bajando las restricciones.
Aunque también hay contraste, “mientras vemos a Chile que ya tiene al 44% de su población con esquema completo, y Uruguay con 31%, liderando la región. Hay países como Honduras y Guatemala con menos del 1% de su población con esquemas de vacunación completos”, dijo García.
En el caso de Costa Rica, la vacunación avanza y se acelera en las últimas semanas, con lo que la proyección es para que en diciembre ya haya inmunidad de rebaño.