- Situación anormal requiere acciones efectivas
La pandemia de la Covid-19 ha provocado trastornos en prácticamente todos los ámbitos de la vida y en todas las edades, pero en el caso de los más chicos, es necesario apoyarlos de manera especial para evitar que se den daños a nivel psicológico.
Justamente los menores primero enfrentaron un curso lectivo virtual por completo, sin salir de casa, luego uno que se desarrollaba en modo dual donde solo asistían ciertos días y finalmente la suspensión actual, todo bajo un esquema de vida al que no estamos acostumbrados.
El doctor Max Figueroa, jefe del servicio de Psiquiatría y Psicología del hospital Nacional de Niños explica que son los padres o encargados de los menores quienes deben de ayudarlos para que salgan adelante en medio de todo esto y se conviertan en adultos de bien.
“Si en el núcleo familiar se aborda de manera proactiva, asertiva y dinámica las consecuencias emocionales y psicológicas, provocadas por la pandemia en la población infantil, serían menos nocivas y destructivas en los estudiantes, trabajadores y profesionales del futuro. Si no se trabaja en equipo para mitigar los efectos de la covid-19 las repercusiones serían muy graves en las generaciones del mañana”, enfatizó el médico.
Es por lo anterior que considera necesario que en todos los hogares del país se tomen acciones concretas que permitan fortalecer a los niños, niñas e incluso personas adolescentes.
Acciones
Él recomienda cinco cosas que se pueden hacer fácilmente por todos los miembros de las familias ya que no cuestan dinero y son las siguientes:
Comunicación: es fundamental para establecer contacto directo con las personas, permite el acercamiento con los integrantes de la familia y romper las barreras afectivas. Tener una buena comunicación implica comprensión al desahogo, a la liberación de frustraciones y vincula la unión, el afecto y la empatía. Comunicarse bien no es hablarle a un menor desde la cocina mientras está en la cochera; es sentarse cerca y compartir pequeños momentos, todo esto dejará grandes fortalezas.
Respeto: términos como gracias, por favor y con mucho gusto fomentan el respeto dentro del hogar. Por el contrario, los gritos, las palabras hirientes y las amenazas rompen las oportunidades de diálogo y paz dentro de las familias. Aquí se debe de analizar cómo quiere que sea el hijo en el futuro, y con ello convertirse en un modelo positivo a seguir y promueva actividades que robustezcan la armonía en el hogar.
Negociación: no se deben imponer reglas, decisiones ni ejecutar cambios en el hogar al calor de momentos de enojo. Es importante que primero los padres trabajen consigo mismos para entablar una conversación con los niños. Si se va a hacer algo, proponer razones y escuchar las de ellos ayudará la relación y siempre explique sus ideas sin que sienta que por ser papá o la mamá tiene el control y la razón.
Involucramiento: los hijos deben de poder participar y opinar de proyectos beneficiosos para toda la familia. ¿Cómo pintar la casa?, ¿Qué paseo podemos hacer? ¿Nos ayuda a embellecer el jardín? Acciones como cambiar un electrodoméstico por uno nuevo, tapizar los sillones de la casa o sencillamente pensar juntos ¿qué preparar para la cena? Todo esto puede convertirse en oportunidades de diálogo familiar. Logar involucrar a los menores es de suma importancia y los deja dar sus aportes creativos, inteligentes y prácticos.
Estimulación: esto es fundamental para el desarrollo y crecimiento de los más pequeños. Haga partícipes a los niños de la preparación de una ensalada, se sentirán útiles con solo el hecho de lavar las lechugas, los tomates y las frutas. Todos los seres humanos responden a estímulos; “si ayuda con el orden en la casa podremos ir a dar una vuelta en bicicleta con todo y mascota; si colabora con la limpieza del jardín traeremos a casa su planta favorita”.
Ante la falta de poder salir, del contacto social con el que se vivía antes de toda esta situación, es fundamental poder dar las herramientas a los menores para que desarrollen esas coas que no están teniendo.
“Las pequeñas acciones fomentan los lazos de familia, la convivencia pacífica y el buen vivir, en momentos tan necesarios, para que todas las personas ganen paz, armonía y felicidad. Niños felices hoy: personas exitosas mañana”, expresó Figueroa.