viernes, julio 17

Infodemia la otra preocupación mundial

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  • Educación es fundamental para poder identificarlas

Cada vez es más fácil tener una conexión a internet y con un solo dispositivo celular poder generar contenido sobre cualquier tema, sin importar si realmente se es una fuente confiable o no.

Es por eso que Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que la pandemia de la Covid-19, ha venida acompañada de otro fenómeno que también es peligroso, se trata de la infodemia.

Prueba de ello, según Jaime García, Director de Proyectos del Índice de Progreso Social de CLACDS/INCAE, es que en el 2020, en un minuto, se compartieron en promedio 500 horas de video en Youtube; 347,222 historias en Instagram; y 42 millones de mensajes en Whatsapp, algo que jamás en la historias se había dado.

Aunque se podría pensar que esto es algo bueno por la democratización de la información lo cierto es que en el contexto actual “esta capacidad se ha transformado en un factor particularmente peligroso, pues se han multiplicado las noticias falsas y teorías de la conspiración sobre el COVID-19, sus afectaciones o la vacunación”, indicó García.

Ejemplo de estas situaciones son relacionar al virus con tecnologías de telefonía móvil; promover falsos remedios; o difundir miedo sobre la vacunación y lo agrava el hecho de que internet no conoce fronteras y cuando algo se viraliza la situación puede ser muy preocupante.

“Por supuesto, las noticias falsas no son nuevas, ya desde hace años se les ha dado seguimiento y se han estudiado como el fenómeno social que son. En el 2018, ya se había analizado que las noticias falsas se mueven y se comparten más rápido que las noticias verdaderas, de hecho tienen 70% más probabilidades de compartirse que las noticias reales; siendo las personas las principales responsables, y no ejércitos de bots o programas de cómputo”, enfatizó el director de proyectos.

Identificar

Es por eso que el ser lo suficiente crítico y analizar si la fuente es realmente confiable, se vuelve fundamental, pero lamentablemente esto es algo que no todo el mundo hace.

Incluso, según explica el premio Nobel Daniel Kahneman, detrás de esto hay sesgos cognitivos que son atajos mentales irracionales que inciden en las decisiones, en donde cuentan las creencias, los grupos de referencia, y hasta las experiencias.

En este sentido Facebook y the Economist Intelligence Unit, aplicaron una pregunta a usuarios de internet de 120 países, sobre el nivel de confianza que tienen en la información que se comparte en redes sociales proveniente de otros usuarios lo que da un panorama más o menos claro de lo que puede estar pasando.

“Nigeria y Pakistán donde el 50% de los usuarios de internet creen ampliamente en el contenido que se comparte en redes sociales, siendo los más crédulos de los países evaluados; en contraste, los más escépticos son Bulgaria y Nueva Zelanda con menos del 13% de usuarios que creen ampliamente la información compartida en redes sociales por otros usuarios”, señaló García.

Mientras que en el caso de nuestra región menciona que “Costa Rica con 18% y Panamá con 20% son los países con el menor porcentaje de usuarios de internet que confían ampliamente en los contenidos de redes sociales compartidos por otros usuarios; en contraste, Honduras con 32% y Nicaragua con 34% son los países que más confían”.

Educación

En este tema la educación es fundamental para lograr que las personas puedan identificar cuando una información es confiable o no, ya que de lo contrario se pueden dar problemas como el no querer vacunarse.

“En la región esto queda claro cuando se contrastan los años de educación promedio de los usuarios de internet, y se encuentra que a menor número de años de educación más porcentaje de usuarios confían ampliamente en los contenidos de redes sociales haciéndolos más propensos a compartir noticias falsas”, destacó García.

Por eso es importante, ante cualquier duda, mejor verificar las noticias con personas que si tengan conocimiento para identificar la fuente o bien buscar en otros medios que si puedan ser de su confianza.

“La pandemia nos ha recordado que a este fenómeno hay que darle la importancia que se requiere, pues no sólo se han sembrado dudas en la medicina y la ciencia, también ha costado vidas. Y es claro que este fenómeno seguirá siendo un factor de riesgo para todas las dinámicas sociales, afectando el contrato social, y amenazando con desestabilizar la democracia, el debate público, nuestras libertades, y el funcionamiento de nuestras sociedades. Así que hay que empezar a tomarlo en serio, y atenderlo de forma coordinada con gobiernos, medios de comunicación, empresas, sociedad civil y mucha responsabilidad individual”, concluyó García.

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