jueves, agosto 13

C’mon C’mon: Siempre adelante

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Mario Giacomelli
Para Revista Magisterio

Actuaciones espléndidas engalanan “C’mon C’mon: Siempre adelante”, una de las producciones más perceptivas y enriquecedoras de la temporada.

Tras ganar el premio Oscar como mejor actor principal, por su impactante desempeño en “Joker” (2019), Joaquín Phoenix asume aquí un papel totalmente distinto, que le permite ratificar su enorme destreza y versatilidad.

Phoenix comparte la pantalla con Woody Norman, un niño inglés dotado de un talento sorprendente. Ellos realizan un magnífico trabajo en equipo, lo cual se convierte en el pilar emocional de la película y su principal razón de ser.

El vínculo que surge entre un hombre y su sobrino, a quien debe cuidar durante un tiempo, es el pretexto para efectuar un atento estudio de caracteres y una cálida reflexión acerca de la paternidad, propiciando a la vez una estimulante exploración de las relaciones entre niños y adultos.

Papá por unos días

Soltero y solitario, Johnny trabaja como locutor y periodista radiofónico. Mientras realiza una serie de entrevistas a niños y adolescentes, preguntándoles acerca de su percepción del futuro, Johnny retoma contactos con su hermana Viv, con quien no hablaba desde la muerte de la madre de ambos.

El esposo de Viv acaba de sufrir una crisis de salud mental y ella necesita atenderlo. Johnny se ofrece como voluntario para hacerse cargo de Jesse, el único hijo de Viv, quien tiene nueve años. Por primera vez, Jesse se encuentra alejado de su entorno familiar, bajo la guía de una nueva autoridad. Por su lado, Johnny asume un rol inédito de padre sustituto; y tiene que aprender a lidiar con situaciones que son ajenas para él. Aunque casi no se conocen, tío y sobrino enfrentan juntos las dificultades del caso y forjan un lazo afectivo que marca profundamente sus personalidades respectivas.

La importancia de la comunicación

Bellamente fotografiada en blanco y negro, narrada con un estilo poético y sensible, que cautiva con la simple elegancia de las imágenes, ésta es la cuarta película del guionista y director californiano, Mike Mills.

Al igual que sus entregas anteriores, “C’mon C’mon” es muy íntima y personal, llena de elementos autobiográficos que le confieren gran autenticidad. Sin embargo, la obra adquiere también connotaciones universales, creando una fuerte empatía con el espectador, al observar con discreción a los personajes y seguir atentamente su progresivo acercamiento, donde cada uno aprende algo valioso del otro.

Diálogos ingeniosos y a la vez espontáneos, refuerzan la importancia de la comunicación entre las personas: la necesidad de intercambiar inquietudes, vivencias y enseñanzas, como parte de un proceso de crecimiento y evolución.

La profesión del protagonista -y el sondeo que él lleva a cabo en varias ciudades de Estados Unidos- se presta para incorporar algunas partes documentales, que enriquecen el conjunto.

Varios jóvenes se expresan a través del micrófono y comparten sus ideas y expectativas. En su gran mayoría, las respuestas de los chicos son positivas, conservando un sentimiento de optimismo ante problemas fuera de su alcance, como la crisis ecológica o la injusticia social.

Una vez más, la esperanza de la humanidad está en los niños, en su pureza de corazón y su capacidad de impulsar a los mayores a creer y luchar.

C’mon C’mon: Siempre adelante
(C’mon C’mon)
Dirección: Mike Mills.
Guión: Mike Mills.
Reparto: Joaquín Phoenix, Woody Norman, Gaby Hoffmann, Scoot McNairy.
Duración: 109 minutos.
Origen: EE.UU. 2021.
Género: Comedia-Drama.
Calificación: Todo público.

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