- Reciclaje, biodegestor y huerta son las formas de concientizar a los estudiantes
La escuela Carlos J Peralta ubicada en Guadalupe de Cartago es un verdadero ejemplo en prácticas para la protección ambiental y que los estudiantes hagan conciencia sobre la enorme responsabilidad que tienen los humanos respecto al cambio climático y todas sus consecuencias.
Así lo afirma Teresita Cubero, directora de este centro educativo que con orgullo cuenta la labor que están realizando con el fin de enrumbar a los menores y a sus familias a adoptar mejores prácticas en el manejo de los desechos sólidos.
“Este es un mensaje de compromiso que tenemos que tener con nuestra tierra, porque concientizar a los muchachos con los calores, con todo esto que está pasando a nivel mundial, no solamente en Costa Rica, sino que a nivel mundial, toda esta situación climática que tenemos debemos ser conscientes y tenemos la obligación de colaborar con el ambiente, no es solo el querer, es una obligación, una responsabilidad que tenemos con la naturaleza, de enfocar programas que ayuden y potencien y concienticen en las familias, que salga desde el hogar y desde la escuela todas estas actividades”, expresó Cubero.
Y es que justamente esa preocupación es la que llevó a esta escuela a buscar maneras de poder crear conciencia en los menores y que el mensaje llegue también a las familias.
“Una de las iniciativas que por muchos años hemos tenido es cómo podemos concientizar a los chiquillos para que ellos puedan sentirse responsables con el quehacer diario de toda la basura, eso nos llevó a que la Embajada de Israel, a través de la municipalidad de Cartago, después de realizar una serie de trámites y cumplir ciertos requisitos, nos pudieran donar el biodigestor”, contó Cubero.
Y es que justamente ese biodigestor, no solo se convirtió en una forma de ayudar al ambiente sino que es una fuente de ahorro para el centro educativo porque por medio de él producen su propio gas para la cocina.
Pero lo más interesante es que son los desechos orgánicos que día produce el comedor son los que se ponen en el biodigestor para generar el gas con el que cocinan, y así se repite todo un ciclo.
“El biodigestor nace primero que nada por las ganas de tener energía limpia, porque eso es lo principal, explicar a los muchachos que eso es una energía limpia, que más bien nos va a traer beneficios, porque imagínese que con ese biodigestor se produce el gas nos genera 4 horas de gas esas diarias, eso se convierte en una bendición porque nos están rebajando hasta 150,000 colones de gastos en gas o sea nos genera beneficios”, afirmó Cubero
Pero ahí no termina, además tienen otro sistema que es para reciclar, pero de una manera que se vuelva atractivo esa importante práctica y que además involucre a las familias.
“Tenemos un programa de eco bloques, que lo que hacen es que los niños en las aulas no tienen tanta basura sino que se depositen todos en algunos recipientes, como son las botellas, que ellos mismos traen de la casa la botella y ahí vamos haciendo todo, eso que es reciclaje para que el centro educativo no produzca tanta basura”, explicó la directora.
Y es que a usar botellas que son transparentes, donde se van depositando las envolturas de galletas, los papeles y otros, se van dando figuras y muchos colores que hacen ver las botellas muy llamativas.
Pero esto también trae réditos a la escuela, gracias a un convenio con la Municipalidad de Cartago, no deben de pensar en la forma de llevar a los centros de acopio lo que reciclan, sino que pasa un camión cada mes a hacer la recolección.
“Entonces la municipalidad nos incentiva, por ejemplo, el año pasado nos die[1]ron llavines inteligentes y ganamos el primer lugar en temas de reciclaje, en[1]tonces nos dieron un tipo de orinal que no utiliza agua y además evita los malos olores, otro ahorro porque bajó la factura del agua”, señaló Cordero.
Y como si todo esto fuera poco además cuentan con una huerta escolar con la cual se les enseña a producir alimentos a los chicos, pero de una manera menos contaminante, incluso los fertilizantes que usan salen del mismo biodigestor de donde sale.
Así esta escuela es más que un ejemplo de buenas prácticas y sobre todo de educación para los estudiantes que en el futuro seguramente tomarán decisiones basados en estas experiencias.