jueves, agosto 13

Docente en Zarcero destaca por innovar para impulsar la lectura de sus estudiantes

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  • Juguemos con la lectura es un ejemplo para el país

En la pequeña comunidad de Zarcero, Alajuela, la escuela unidocente Guadalupe se ha convertido en un faro de creatividad y aprendizaje gracias a la dedicación de su docente, Nuria Quesada Alfaro.

Esta maestra, comprometida con el desarrollo educativo de sus estudiantes, ha sabido integrar la lectura como eje central de su enseñanza, inspirada en una experiencia personal que cambió su enfoque profesional para siempre.

Hace varios años, mientras realizaba su tesis de licenciatura en educación, Nuria enfrentó una situación que la marcó pro[1]fundamente. Durante la fase inicial de su proyecto, se encontró con una dificultad inesperada: no tenía las palabras necesarias para empezar a escribir.

“Me di cuenta de que la lectura había desaparecido de mi vida diaria, y las consecuencias de esa ausencia fueron peligrosas para mi desarrollo académico”, comenta Nuria.

Ante el miedo de no poder completar su trabajo, decidió suscribirse a un periódico de circulación nacional y retomar el hábito de la lectura.

A partir de esa experiencia, Nuria comprendió el valor transformador que tiene la lectura en la vida de una persona. Decidió que los estudiantes que pasa[1]rían por su salón de clases no repetirían su historia.

“Quería que llevaran la semillita de la lectura consigo, pero no por imposición, sino como algo natural y placentero”, explica. Así fue como nació su proyecto educativo, que ha florecido dentro del marco de la iniciativa “Juguemos con la Lectura”, promovida por la Dirección Regional Educativa de Occidente.

La escuela unidocente Guadalupe, donde Nuria imparte clases, atiende a un grupo reducido y variado de estudian[1]tes. Estos alumnos, que van desde pre[1]escolar hasta sexto grado, comparten un aula donde cada uno lleva un proceso de aprendizaje personalizado. “Cada niño tiene un ritmo diferente, pero todos avanzan de manera positiva”, ase[1]gura la docente.

Dos veces por semana, el aula se trans[1]forma en un espacio donde la lectura es la protagonista. Además, los estudiantes se llevan libros a casa, que luego comparten y comentan con sus compañeros. “Es emocionante ver cómo regresan a la escuela emocionados por contar las aventuras que vivieron a través de los libros”, comenta Quesada.

El segundo grado es el grupo más numeroso y, según Nuria, el más entusiasta con la lectura. “En esta escuela, los niños dominan la lectura desde muy pequeños y eso los motiva a seguir explorando nuevas historias”, afirma. Este entusiasmo se traduce en una mayor participación y expresión oral y escrita entre los estudiantes.

Uno de los casos más especiales dentro del aula de Nuria es el de una niña sorda que ha logrado avances significativos en su proceso de lectoescritura. Gracias al apoyo de la docente de inclusión, sus compañeros y la misma Nuria, esta estudiante ha superado muchas barreras.

“Estamos muy orgullosos de su progreso. Estoy segura de que, al finalizar el ciclo lectivo, tendrá una comprensión lectora adecuada y será capaz de escribir con fluidez”, expresa la maestra con entusiasmo.

Este ejemplo es un testimonio del enfoque inclusivo que se vive en la escuela Guadalupe, donde cada niño es valorado por sus capacidades y no por sus limitaciones. La colaboración entre docentes, estudiantes y familias ha sido clave para que todos los alumnos avancen en su propio ritmo y alcancen metas importan[1]tes en su desarrollo académico.

Para Nuria Quesada, la lectura no es solo una habilidad básica, sino una herramienta poderosa para el éxito educativo y personal. “Queremos hacer la diferencia y que el éxito educativo de nuestros estudiantes sea destacado”, dice con convicción. Su objetivo es que, al llegar a sexto grado, los niños tengan un nivel de lectura elevado, lo que les permitirá enfrentar con mayor seguridad los retos futuros.

De acuerdo con su experiencia, la lectura tiene un impacto directo en las habilidades de expresión de los niños. “Es evidente que los estudiantes que leen más, desarrollan una mayor capacidad de ex[1]presión oral y escrita”, señala. Esta mejo[1]ra en la expresión no solo es beneficiosa en el ámbito académico, sino también en su vida cotidiana, ya que les ayuda a comunicar mejor sus ideas y emociones.

El trabajo de Nuria Quesada y la escuela unidocente Guadalupe es un ejemplo inspirador de cómo la dedicación de una docente puede transformar la vida de sus estudiantes. Con su enfoque innovador y su pasión por la lectura, ha logrado que niños de diversas edades y capacidades encuentren en los libros una herramienta para el crecimiento personal y académico.

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