jueves, agosto 13

Evitar fraudes, un gran desafío para este año

0
  • Expertos alertan sobre nuevos métodos.

Con el crecimiento de las transacciones digitales, los ciberdelincuentes han encontrado nuevas formas de explotar las vulnerabilidades de las plataformas financieras, lo que representa una amenaza cada vez mayor tanto para las instituciones como para los usuarios.

En 2024, el fraude financiero global alcanzó más de 1 billón de dólares, y se prevé que esta cifra aumente en 2025 con tácticas más sofisticadas y difíciles de detectar. En América Latina, el costo del fraude en las entidades financieras es aún mayor que en otras regiones, lo que subraya la importancia de tomar medidas preventivas.

Según Josué Martínez, Asesor Global de BioCatch Latam, “Los canales digitales representan más del 50% de las pérdidas generales por fraude en América Latina. La adopción de nuevos métodos de pago como criptomonedas y pagos móviles está impulsando el fraude en la región”.

El fraude bancario digital en América Latina es particularmente alarmante, ya que las transacciones fraudulentas tienen un costo 4,59 veces mayor que las transacciones legítimas, en comparación con otros sectores como el retail, donde esta cifra es de 3,07 veces.

La Inteligencia Artificial (IA) y los bots automatizados representan una amenaza creciente en el ámbito del fraude financiero. Los bots permiten a los ciberdelincuentes realizar ataques a gran escala, automatizando tareas maliciosas a una velocidad inalcanzable para los humanos. Este tipo de fraude puede involucrar la solicitud automatizada de préstamos o tarjetas de crédito utilizando identidades robadas.

Martínez destaca que “Los bots son cada vez más sofisticados, y los delincuentes están mejorando su capacidad para ocultar su identidad, lo que dificulta la identificación del fraude en tiempo real”.

En 2025, el uso de smartphones continuará creciendo, lo que traerá consigo un aumento en los ataques de malware móvil. Este tipo de fraude se propaga principalmente a través de correos electrónicos y mensajes con enlaces maliciosos, permitiendo que los ciberdelincuentes accedan a las aplicaciones bancarias y realicen transacciones no autorizadas.

La biometría conductual se está posicionando como una de las herramientas más efectivas para contrarrestar el malware. Esta tecnología permite detectar patrones de comportamiento inusuales en los dispositivos, lo que ayuda a identificar si el usuario es legítimo o si hay indicios de manipulación.

Con la creciente digitalización de los servicios bancarios, la apertura de cuentas en línea será un desafío clave en 2025. Las instituciones financieras deberán ser capaces de identificar si un solicitante está utilizando identidades legítimas o si se trata de un fraude utilizando credenciales robadas o sintéticas.

Martínez comenta que “El análisis de apertura de cuentas debe equilibrar la seguridad con una experiencia de usuario fluida, ya que un proceso demasiado complejo podría hacer que los solicitantes genuinos abandonen el trámite”.

El fraude bancario digital es una amenaza global que requiere una respuesta colectiva. En 2025, se espera que los bancos se unan para compartir información sobre delitos financieros en tiempo real. Las redes interbancarias permitirán a los bancos alertar a otras instituciones sobre cuentas sospechosas antes de que se lleve a cabo una transacción fraudulenta.

Prevención mediante Biometría Conductual

Para proteger a los usuarios y reducir las pérdidas por fraude, las instituciones financieras están adoptando tecnologías avanzadas como la biometría conductual, que permite identificar patrones inusuales en el comportamiento del usuario.

Esta tecnología ayuda a detectar cuando un dispositivo es utilizado por alguien que no es su propietario, lo que puede prevenir fraudes antes de que ocurran.

Martínez concluye que “Las instituciones que implementen la biometría conductual estarán mejor preparadas para detectar fraudes, proteger a los clientes y reducir los costos asociados al fraude digital.”

El fraude bancario digital es una amenaza que continuará evolucionando en 2025, impulsado por la adopción de nuevas tecnologías como la IA, el malware móvil y el robo de identidad. Para combatir estas amenazas, las instituciones financieras deben invertir en tecnologías avanzadas como la biometría conductual, colaborar entre sí para compartir información en tiempo real y adaptarse a las regulaciones emergentes. La prevención del fraude es crucial para proteger tanto a los usuarios como a las entidades financieras en el mundo digital cada vez más interconectado.

Compartir.

Deja un comentario