- Malos hábitos pueden hacer más daño en lugar de lograr el propósito.
Muchas personas sienten la necesidad de “limpiar” su organismo después de excesos alimentarios o épocas festivas, en esta búsqueda, no son pocos los que recurren a dietas extremas, rutinas de ejercicio intensas o productos que prometen una desintoxicación rápida del cuerpo. Sin embargo, estas prácticas no solo carecen de fundamento científico, sino que pueden resultar contraproducentes para la salud.
De acuerdo con Francisco Herrera Morales, nutricionista de la Cooperativa Dos Pinos, es fundamental comprender que el cuerpo humano ya cuenta con sistemas de desintoxicación altamente eficientes. “El hígado y los riñones trabajan constantemente para filtrar y eliminar sustancias que el cuerpo no necesita. No hace falta someterse a dietas extremas ni utilizar suplementos costosos para ayudarles”, explica.
Muchas personas cometen errores al intentar recuperar su bienestar luego de los excesos. Uno de los más frecuentes es no mantenerse bien hidratado. La falta de agua dificulta la eliminación natural de toxinas y afecta el funcionamiento general del organismo. “Beber al menos ocho vasos de agua al día es esencial para mantener activos los sistemas de limpieza del cuerpo”, indica Herrera.
Otro error habitual son las dietas restrictivas, que promueven saltarse comidas o eliminar grupos alimenticios importantes. Estas prácticas pueden provocar deficiencias nutricionales y generar un efecto rebote que perjudica la salud a largo plazo. Igualmente, iniciar rutinas de ejercicio intensas sin preparación previa aumenta significativamente el riesgo de lesiones y puede causar más daño que beneficio.
Asimismo, es común la tentación de utilizar productos milagrosos —desde jugos detox hasta cápsulas que prometen “limpiar” el organismo—. Estos productos no solo suelen ser ineficaces, sino que algunos pueden representar riesgos para la salud, especialmente si se consumen sin supervisión profesional.
Un enfoque equilibrado: la mejor forma de cuidar el cuerpo
En lugar de buscar soluciones rápidas, el nutricionista recomienda un enfoque integral y sostenido. Las estrategias más efectivas y seguras para recuperar la energía y el bienestar comienzan con una hidratación adecuada y una alimentación balanceada. Esto implica incluir en la dieta diaria frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras como pescado y legumbres, grasas saludables como el aceite de oliva y frutos secos, y lácteos frescos como leche, yogurt y queso.
“La combinación de estos alimentos no solo provee al cuerpo de energía, sino también de nutrientes esenciales que fortalecen el sistema inmunológico, mejoran la digestión y promueven una buena salud general”, subraya Herrera.
Además, se recomienda actividad física moderada, como caminatas, natación o yoga, que ayudan a mantenerse activo sin sobrecargar el cuerpo. El descanso adecuado, entre siete y nueve horas por noche, también es crucial para que el cuerpo recupere energías y continúe con sus procesos naturales de regeneración.
Propósitos sostenibles: claves para una vida más saludable
Más allá de retomar buenos hábitos, este período es una oportunidad para establecer propósitos de salud sostenibles. Según Herrera, lo importante es que las metas sean realistas y alcanzables, lo cual ayuda a evitar la frustración y mantener la motivación.
Practicar la gratitud y celebrar los pequeños logros también refuerza los hábitos positivos. “No se trata de alcanzar la perfección, sino de avanzar poco a poco en el camino hacia una vida más sana”, agrega el especialista.
Dentro de los alimentos clave para una buena nutrición, los lácteos ocupan un lugar destacado La leche, el yogurt y el queso son fuentes naturales de proteínas de alta calidad, así como de calcio, vitamina D y otros nutrientes esenciales. Gracias a su alta biodisponibilidad, estos productos garantizan una absorción eficaz de los nutrientes, contribuyendo a mantener huesos fuertes, mejorar la función muscular y apoyar el sistema inmunológico.