- Para reconocer el enorme aporte de estas personas y su cultura.
El 31 de agosto de cada año, Costa Rica conmemora oficialmente el “Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense”, una fecha que se remonta a 1920, cuando en el Madison Square Garden de Nueva York se celebró la Primera Convención Internacional sobre la situación de las personas negras y se promulgó “La Declaración sobre los Derechos de los Negros.
Este día comenzó a celebrarse en el país en la década de 1980, mediante el Decreto Ejecutivo Nº 11928, durante la administración del presidente Rodrigo Carazo y por impulso del Sindicato de Educadores Costarricenses (SEC). En 2011, la fecha se amplió para honrar también la cultura afrocostarricense, a través de la Ley Nº 8938.
La conmemoración ha adquirido mayor relevancia institucional y social en los últimos años. Desde 2018, la Ley Nº 9526 declaró agosto como el “Mes Histórico de la Afrodescendencia en Costa Rica”, reafirmando la importancia de esta celebración.
Además, en el plano internacional, Costa Rica fue pionera en impulsar ante la ONU la Declaración del 31 de agosto como “Día Internacional de los Afrodescendientes”, logrando su adopción en diciembre de 2020 mediante la resolución A/RES/75/170.
Los festejos nacionales suelen combinar eventos culturales, académicos y oficiales. En Limón, la celebración destaca con el Grand Parade de Gala, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica en marzo de 2022. Este desfile, repleto de música caribeña, danza, trajes tradicionales y ritmos diversos, es organizado por el Comité Cívico Cultural Étnico Negro de Limón y congrega a miles de personas en un despliegue de identidad y orgullo comunitario.
El acto solemne en la Asamblea Legislativa representa otro momento central: autoridades, diputados y representantes de la sociedad civil rinden homenaje a la comunidad afrocostarricense, reconociendo su legado histórico y su contribución a la identidad nacional.
Detrás de estas conmemoraciones, late un propósito de reivindicación y visibilización. La legislación y los actos públicos buscan rescatar valores culturales, reivindicar derechos históricos y sensibilizar sobre las vivencias de la población afrodescendiente.
La fecha se convierte en una oportunidad para fortalecer el diálogo intercultural, fomentar la igualdad y promover la riqueza plural que caracteriza a Costa Rica.
Así, cada 31 de agosto, Costa Rica no solo recuerda un hecho histórico de alcance global, sino que revaloriza la cultura afrocostarricense, sus expresiones, sabores, músicas, lenguajes y resiliencia. Más que una celebración, es una reafirmación de que la diversidad étnica está en el corazón de la identidad nacional, y de que la historia de Costa Rica es también la historia de su pueblo afrodescendiente.