jueves, agosto 13

Preciosa metáfora de la existencia

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Mario Giacomelli

Para Revista Magisterio

            “Flow” (Fluir, en inglés) es el título de una extraordinaria película de animación digital, que sorpresivamente conquistó los favores unánimes del público y la crítica mundial. Relata una aventura asombrosa, rica de elementos simbólicos: una historia simple, pero a la vez muy original, impredecible y fascinante, que encierra una preciosa metáfora de la existencia humana.

            La obra fue realizada en forma independiente por Gints Zilbalodis, joven artista oriundo de la pequeña nación europea de Letonia. Para ello, Zilbalodis consiguió un financiamiento de 3.5 millones de euros: una suma irrisoria, en comparación con los presupuestos de los grandes estudios de Hollywood. Aún así, esta modesta producción se alzó con más de 50 galardones internacionales, incluyendo el Globo de Oro y el premio Oscar como mejor película animada.

            Posibilidades infinitas

            Un auténtico niño prodigio, Gints Zilbalodis tenía tan sólo 16 años cuando debutó en 2010 con “Rush”, un cortometraje amateur de 90 segundos. Desde entonces, elaboró cinco cortos adicionales; y luego incursionó en el formato de larga duración, con la estupenda “Away” (2019), que significó su carta de presentación en las “grandes ligas” del cine.        

            En estos primeros trabajos, Zilbalodis lo hizo todo por sí mismo. Utilizando Blender, un software gratuito de código abierto, él  desempeñó funciones de guionista, director, productor, editor, compositor y animador. Es éste un caso sin precedentes en los anales del género, abriendo un nuevo camino de posibilidades infinitas, para la creación audiovisual con medios limitados.

            Para “Flow”, Gints Zilbalodis gozó de mayores recursos económicos y la colaboración de varios profesionales, que lo apoyaron durante el rodaje. Aún así, en su casi totalidad el filme es fruto de su propia imaginación y talento.

            Acción sin diálogos

            Lo primero que impacta -además de la belleza deslumbrante de las imágenes- es la absoluta ausencia de diálogos. La cinta es protagonizada por animales, mas no se trata de mascotas con el don del habla, como usualmente sucede en este tipo de propuestas; sino de animales comunes y corrientes, que lucen y se comportan como tales.

            Un gato solitario se ve obligado a juntar esfuerzos con ejemplares de otras especies -un perro, un capibara, un pájaro secretario y un lémur- para tratar de sobrevivir ante un cataclismo. Tras una inundación devastadora, el nivel del agua va subiendo, hasta cubrir valles y montañas. Reunidos por el destino a bordo de un pequeño bote, los viajeros aprenden a guardar sus diferencias, coexistir y trabajar en equipo, para superar juntos las situaciones difíciles.

            Visión poética

            La acción se ubica en un mundo afectado por un cambio climático radical. Podría ser la Tierra, en un pasado remoto o un futuro lejano. No hay personas a la vista, aunque se observan con frecuencia artefactos humanos, esculturas monumentales y vestigios de civilizaciones antiguas. Acorde al título, la narración fluye sin cesar, como la corriente de un río. A lo largo de la travesía, el espectador mantiene una mirada inquisidora y un sentido de maravilla, mientras intenta descifrar en qué epoca y lugar se ubica el relato; y cuál será su desarrollo.

            Mediante una presentación gráfica exuberante, se ilustran paisajes sugestivos que resultan familiares y a la vez extraños, ofreciendo una visión poética de la naturaleza, su belleza abrumadora y sus misterios insondables.

            En medio de este derroche de sensibilidad estética, surge una sincera celebración de valores positivos: altruismo, resiliencia, coraje y esperanza. Muchas enseñanzas valiosas desprenden de la cautivante odisea del felino y sus entrañables compañeros: desde la importancia de relacionarse con lo demás con espíritu solidario; hasta la necesidad de adaptarse a cualquier circunstancia que depare la vida.

            Con su desbordante riqueza formal y conceptual, “Flow” proporciona una experiencia única, enriquecedora y de alcance universal, marcando un hito histórico en el arte de la animación.

Flow

(Straume)

Dirección: Gints Zilbalodis.

Guión: Gints Zilbalodis.

Duración: 85 minutos.

Origen: Letonia-Bélgica-Francia 2024.

Género: Animación.

Calificación: Apta para todo público.

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