- Tres son los que más se presentan en el país.
En Costa Rica, el cáncer infantil continúa siendo un desafío para el sistema de salud, las familias y la sociedad. Aunque no se conoce con certeza qué lo origina, la detección temprana se presenta como la herramienta más poderosa para cambiar el rumbo de esta enfermedad y brindar una oportunidad de vida a los menores afectados.
Según la doctora María Gabriela Soto Herrera, jefa del departamento de Hemato-Oncología del Hospital Nacional de Niños, el cáncer infantil es un grupo de enfermedades caracterizadas por el crecimiento acelerado y descontrolado de células anormales. Estas células pueden agruparse y formar masas tumorales o infiltrarse en la médula ósea, provocando síntomas inusuales en el organismo de los pacientes.
Los tres tipos de cáncer más comunes en la infancia representan cerca del 60% de los casos tratados en el Hospital Nacional de Niños. Las leucemias encabezan la lista con un 40% a 50% de incidencia, seguidas por los tumores del sistema nervioso central, que corresponden al 15% de los casos, y los linfomas, con una representación del 7% al 8%. También existen otros tumores menos frecuentes, como los oculares, hepáticos, germinales y óseos.
La especialista aclara que, a diferencia del cáncer en adultos, donde los factores de riesgo pueden estar vinculados a hábitos de vida, en el cáncer infantil no se puede hablar de prevención.
“La causa fundamental del cáncer en los niños no se conoce. Se presume que puede haber alguna alteración genética que activa células llamadas protooncogenes, las cuales normalmente están inactivas, pero se activan por mecanismos aún no identificados”, explicó la doctora Soto.
Aunque no se puede prevenir, sí se puede detectar a tiempo. Y es en este punto donde el papel de las madres, padres, cuidadores y docentes se vuelve crucial. Estar atentos a los signos de alerta puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y uno temprano que permita un tratamiento exitoso.
Entre los síntomas que podrían indicar la presencia de leucemias y linfomas están la palidez, pérdida de peso, fatiga, moretones sin causa aparente, sangrados inusuales, fiebre persistente, sudoración nocturna intensa y crecimiento de ganglios en diferentes partes del cuerpo.
Cuando se trata de tumores en órganos internos, como el riñón, el hígado o el bazo, puede observarse un abultamiento abdominal. En los tumores cerebrales, los signos de alerta incluyen dolor de cabeza progresivo, vómitos en proyectil por la mañana, pérdida de habilidades motoras, convulsiones sin explicación y alteraciones visuales.
Por su parte, los tumores óseos se manifiestan con dolor persistente que no cede con reposo o masajes, y que puede cambiar de ubicación. En el caso de tumores oculares, la leucocoria —una mancha blanca en la pupila visible al tomar una fotografía— es un síntoma característico.
A nivel nacional, en 2023 se registraron 163 nuevos casos de cáncer infantil en menores de 13 años, mientras que en 2024 se han reportado 129. En promedio, Costa Rica diagnostica entre 130 y 150 casos nuevos por año. Aunque las tasas mundiales de cáncer infantil oscilan entre 2.7 y 3 casos por cada 100,000 niños, en nuestro país se reporta una tasa de 3.4, cifra que ha despertado preocupación en la comunidad médica.
Una posible explicación para esta incidencia más alta, según la doctora Soto, es la exposición a agroquímicos en ciertas regiones del país, como la zona norte de Alajuela, Upala, Guápiles, el sur de Puntarenas y Limón, y las partes altas de Cartago. A pesar de este panorama, Costa Rica destaca a nivel regional por su alta tasa de curación: entre el 80% y el 85% de los casos, cifras comparables con países del primer mundo.