- Pese a ser pequeños son esenciales para la vida.
Los riñones son dos órganos pequeños, pero esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo humano. Ubicados a ambos lados de la columna vertebral, trabajan de manera silenciosa y continua para filtrar desechos, equilibrar sustancias químicas y mantener la presión arterial estable.
A pesar de su importancia, las enfermedades renales son una amenaza creciente en todo el mundo y muchas veces no presentan síntomas hasta etapas muy avanzadas.
En Costa Rica, especialistas de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) han venido reforzando la importancia de proteger estos órganos vitales. Con ese objetivo, han definido ocho reglas de oro para la salud renal, las cuales promueven hábitos de vida saludables, fáciles de seguir y de bajo costo.
La doctora Marta Avellán Boza, nefróloga del hospital Enrique Baltodano Briceño en Liberia, explicó que las enfermedades renales pueden avanzar de forma silenciosa. En muchos casos, los síntomas aparecen cuando ya existe un daño considerable, lo que limita las opciones de tratamiento. Por ello, adoptar medidas preventivas puede hacer la diferencia entre una vida saludable y una condición crónica.
Entre las principales causas de insuficiencia renal se encuentran la diabetes y la hipertensión, dos enfermedades que pueden controlarse mediante atención médica y cambios en el estilo de vida. Por eso, la primera de las ocho reglas establece la importancia de mantener niveles adecuados de glucosa en sangre, ya que el exceso de azúcar puede dañar lentamente los vasos sanguíneos de los riñones.
También es fundamental controlar la presión arterial. La hipertensión sin tratamiento no solo afecta al corazón, sino que también impacta directamente la función renal. Por tanto, el monitoreo regular de la presión y el cumplimiento de los tratamientos médicos asignados es esencial.
La correcta hidratación es otra de las recomendaciones clave. Según la doctora Avellán, se debe consumir entre dos y tres litros de agua al día. Bebidas como el café, el té o los refrescos naturales pueden incluirse, pero no sustituyen al agua pura. Mantenerse hidratado ayuda a los riñones a filtrar eficientemente las toxinas.
Una alimentación balanceada también desempeña un papel central en la salud renal. Se aconseja reducir el consumo de sal, azúcar y alimentos ultraprocesados. La dieta debe incluir frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas saludables. Así se disminuye la carga de trabajo de los riñones y se favorece un mejor funcionamiento general del organismo.
Evitar el abuso de medicamentos es otra regla fundamental. Automedicarse o tomar fármacos sin la debida supervisión médica puede provocar daño renal irreversible. Esto es especialmente cierto en el caso de analgésicos o antiinflamatorios, que pueden ser perjudiciales cuando se usan con frecuencia.
Realizar actividad física de manera regular, al menos de tres a cinco veces por semana, durante 30 minutos por sesión, también contribuye a mantener sanos los riñones. El ejercicio ayuda a controlar el peso, reducir la presión arterial y prevenir la diabetes tipo 2.
Asimismo, se recomienda evitar el fumado y el uso de vapeadores, ya que ambos afectan los vasos sanguíneos y pueden acelerar el deterioro renal. Estos hábitos nocivos deben ser reemplazados por estilos de vida más saludables que promuevan el bienestar general.
Finalmente, las revisiones médicas periódicas son indispensables. La doctora Sofía Angulo Mora, especialista en nefrología del hospital Rafael Ángel Calderón Guardia, indicó que incluso las personas sin síntomas deben realizarse chequeos preventivos que incluyan exámenes de función renal, medición de glucosa y presión arterial. La detección temprana permite iniciar tratamientos oportunos y prevenir complicaciones mayores.
Los riñones cumplen múltiples funciones esenciales. Filtran la sangre, producen orina, regulan la presión arterial, estimulan la formación de glóbulos rojos, ayudan a fortalecer los huesos y mantienen el equilibrio de sustancias como el sodio, el potasio y el calcio en la sangre. Por eso, su cuidado debe ser una prioridad desde edades tempranas.
Adoptar estas ocho reglas de oro no solo contribuye a prevenir enfermedades renales, sino que mejora la calidad de vida en general. Con pequeños cambios en el estilo de vida, es posible proteger estos órganos vitales y garantizar un futuro más saludable.