jueves, agosto 13

Raíces que inspiran, juventudes que transforman

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Juan Diego Córdoba, Secretario de Juventud del SEC

El mes de agosto nos convoca a la memoria, a la celebración y, sobre todo, a la acción. Dos fechas clave nos inspiran a mirar al presente con los ojos del futuro: el Día Internacional de la Juventud, cada 12 de agosto, y el Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense, el 31 de este mismo mes. Ambas efemérides nos invitan a reconocer, valorar y fortalecer las luchas históricas por la equidad, la inclusión, la dignidad y los derechos humanos.

Hablar de juventud es hablar de posibilidad, de esperanza y de fuerza transformadora. Las juventudes costarricenses —diversas, creativas, críticas y comprometidas— no solo sueñan con un mundo mejor, sino que lo construyen día a día, enfrentando desafíos que van desde la precariedad laboral y la exclusión social hasta la falta de oportunidades reales de participación. Hoy más que nunca, es fundamental escuchar sus voces, abrir espacios reales de incidencia y construir puentes intergeneracionales para avanzar hacia una sociedad más justa y solidaria.

A su vez, el Día de la Persona Negra y la Cultura Afrocostarricense nos recuerda que Costa Rica está hecha de muchas raíces, y que una de las más profundas y potentes es la afrodescendencia. Es una fecha para honrar la resistencia, la identidad, el legado cultural, espiritual y político de las comunidades afrocostarricenses, particularmente de Limón, que han enriquecido nuestro país con sus aportes, muchas veces invisibilizados. Reconocer esta herencia no es solo un acto de justicia histórica, sino también un compromiso ético con la lucha contra el racismo estructural y la discriminación que aún persisten.

En este cruce de memorias y esperanzas, la juventud afrodescendiente emerge como una fuerza poderosa que reivindica su identidad, denuncia las desigualdades y aporta a la transformación social desde la educación, el arte, el activismo, el deporte, la política y las comunidades. Su protagonismo nos inspira a construir un país donde todas las personas, sin importar su origen, puedan vivir con dignidad, orgullo y oportunidades.

Desde nuestras organizaciones sociales, sindicales y educativas, agosto nos compromete a seguir impulsando políticas públicas inclusivas, a construir espacios seguros para el desarrollo pleno de las juventudes y a reconocer la diversidad cultural como una riqueza que debe ser celebrada, protegida y visibilizada.

Que este mes no sea solo de conmemoraciones, sino de renovado compromiso por un presente más equitativo y un futuro en el que la juventud y la cultura afrodescendiente sigan siendo faros que guían nuestra democracia.

¡Por una juventud empoderada y una Costa Rica orgullosa de su diversidad!

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