viernes, julio 17

Instan a candidatos presidenciales a comprometerse con modelo integral contra pobreza infantil

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  • Fundación Casa de los Niños.

La Fundación Casa de los Niños lanzó un llamado a los 20 candidatos que aspiran a la presidencia de Costa Rica en 2026 para que conozcan y se comprometan con un modelo comprobado de atención integral a la niñez y adolescencia en condición de vulnerabilidad. La organización, con más de 15 años de trabajo en Tirrases de Curridabat, ha demostrado que romper el ciclo de la pobreza es posible cuando se atienden sus causas psicosociales y no solo sus síntomas económicos.

Durante las últimas dos décadas, los indicadores de pobreza en el país se han mantenido casi invariables, con tasas que oscilan entre el 18% y el 21,8%, según el Estado de la Nación. Actualmente, 327.081 hogares viven en condición de pobreza, y cerca del 37% de los menores de edad forman parte de esos hogares. Aunque en 2024 se reportó una leve mejora, la pobreza estructural sigue siendo una deuda nacional.

Más que un problema económico

Para Catalina Chaves Fournier, directora de la Fundación, la pobreza no debe entenderse únicamente como falta de ingresos o carencias materiales, sino como un fenómeno psicosocial sostenido por patrones de pensamiento, emociones y estructuras familiares que se repiten de generación en generación.

“La pobreza es un paradigma de pensamiento antes que una condición económica. Mientras no comprendamos sus raíces emocionales y culturales, seguiremos invirtiendo en soluciones asistencialistas que no transforman la realidad”, enfatizó Chaves.

Con base en esa visión, la Fundación ha desarrollado un modelo de atención integral, estructurado y probado, que aborda de forma simultánea las dimensiones educativa, emocional, familiar y cultural de la pobreza.

Un modelo que transforma vidas

El Programa Integral Casa de los Niños ofrece mucho más que apoyo académico. Incluye alimentación adecuada, refuerzo escolar, atención psicológica, formación parental, y actividades artísticas y culturales que fortalecen la autoestima y promueven un cambio positivo en el pensamiento.

Este acompañamiento se extiende desde el kínder hasta la universidad, lo que permite un seguimiento continuo y resultados sostenibles. Según datos de la organización:

98% de los niños de primaria aprueban el año escolar.

95-96% de los adolescentes permanecen en el sistema educativo.

82% de los egresados de duodécimo año estudian, trabajan o ambas.

91% no ha presentado conductas de riesgo como embarazo adolescente, consumo de drogas o delitos.

Actualmente, el programa beneficia a 330 estudiantes, incluyendo 21 universitarios y cinco ya graduados.

“Cada uno de ellos ha salido de las estadísticas de asistencialismo y se ha integrado a la fuerza laboral del país, mejorando no solo su vida, sino también el tejido social de Costa Rica”, agregó Chaves Fournier.

El programa no entrega subsidios ni reemplaza al hogar, sino que fortalece a las familias para que desarrollen autonomía y estabilidad emocional y económica.

“La verdadera transformación no ocurre por la ayuda material, sino por el acompañamiento constante que reconstruye el pensamiento y la autoestima. Cuando un niño empieza a transformar su visión del mundo y su familia lo acompaña en ese proceso, es posible romper el ciclo de pobreza”, afirmó la directora.

Un llamado a los futuros líderes

Ante la cercanía del proceso electoral, la Fundación hace un llamado directo a los candidatos presidenciales a:

Conocer en detalle el programa integral implementado en Tirrases, que actualmente atiende a 340 menores.

Analizar sus resultados y potencial de réplica en otras comunidades vulnerables.

Asumir un compromiso público con políticas que promuevan programas integrales de niñez y adolescencia como estrategia nacional contra la pobreza.

La Casa de los Niños se ha consolidado como un referente de intervención social efectiva en Costa Rica. Su experiencia demuestra que la pobreza no se combate con asistencialismo, sino con educación, acompañamiento emocional y desarrollo humano integral. Un modelo que, más que aliviar necesidades, transforma mentalidades, fortalece familias y abre oportunidades reales para el futuro del país.

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