Orgullo centroamericano
Mario Giacomelli
“La llorona” es la tercera película del guionista y director guatemalteco Jayro Bustamante, después de las aclamadas “Ixcanul” (2015) y “Temblores” (2019). Superando el alcance de sus predecesoras, “La llorona” obtuvo múltiples reconocimientos internacionales y estuvo incluso nominada al Globo de Oro.
Su indiscutible calidad artística la convierte en un orgullo para Guatemala y para todo Centroamérica, marcando un hito sin precedentes en la historia de la región.
Aunque remite a una conocida leyenda del folclor latinoamericano, ésta no es exactamente una cinta de terror.
La siniestra figura de la madre llorando sin consuelo por la pérdida de sus hijos, es utilizada aquí de manera simbólica, para abordar -desde una perspectiva insólita- una devastadora tragedia colectiva, que traumatize a una nación entera.
Criminal de guerra
En su primer trabajo cinematográfico, Julio Díaz esboza un robusto retrato del poderoso General Enrique Monteverde: un hombre anciano y enfermo, exlíder militarquien está siendo enjuiciado por crímenes de guerra.
Sus colegas y allegados siguen temerosos el desarrollo del caso en el tribunal.
Algunos familiares del caudillo desconocen la verdad sobre las atrocidades perpetradas durante su mandato y observan con preocupación los muchos manifestantes que se reúnen frente a su mansión, exigiendo un veredicto condenatorio.
Mientras tanto, el imputado sufre de ansiedad y paranoia: lo atormentan ruidos extraños y lamentos nocturnos que sólo él puede escuchar.
El fenómeno se agudiza con la llegada de Alma, joven mujer indígena contratada como empleada doméstica.
La enigmática figura de Alma es encarnada por María Mercedes Coroy (inolvidable protagonista de “Ixcanul”), quien derrocha intensidad y misterio, contando con pocos diálogos y mucha fuerza expresiva.
Justicia sobrenatural
Con un ritmo pausado, una cámara comedida y un sugestivo diseño de sonido, Bustamante concreta una atmósfera sombría y sutilmente perturbadora, que le sirve para plasmar una contundente parábola política, insertada en un contexto concreto y muy doloroso.
El personaje de Monteverde es ficticio, más está abiertamente inspirado en el nefasto dictador Efraín Ríos Montt (1926-2018), declarado culpable de ordenar la masacre de poblaciones mayas, durante los conflictos civiles de 1981. Sin embargo, la sentencia fue revocada y él nunca pagó por sus delitos.
En este sentido, el argumento cobra un significado especial, donde el elemento sobrenatural no sirve para generar inquietud o miedo, sino como un recurso poético estimulante, para reclamar -en la ficción- una justicia histórica que nunca se obtuvo en la vida real.
Algunos altibajos actorales y leves caídas de tono, no merman el valor de la propuesta.
Mediante un estilo envolvente y seductor, cercano al realismo mágico, “La llorona” captura la imaginación, impacta la conciencia y deja huella en la memoria.
La llorona
(La llorona)
Dirección: Jayro Bustamante.
Guión: Jayro Bustamante y Lisandro Sánchez.
Reparto: María Mercedes Coroy, Julio Díaz, Sabrina De La Hoz, Juan Pablo Olyslager.
Duración: 97 minutos.
Origen: Guatemala 2019.
Género: Drama.
Calificación: Mayores de 12 años.