jueves, agosto 13

Enfermedad Renal Crónica puede deteriorar toda su salud

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  • Chequeos periódicos son importantes

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es un padecimiento silencioso que va puede perjudicar otros órganos y terminar provocando un deterioro de la salud muy serio que es cuando comienza a dar señales y es poco lo que se puede hacer.

Por este motivo es que se considerada como un importante problema de salud pública a nivel mundial, porque justamente se encuentra relacionada con una elevada comorbilidad, mal pronóstico y un alto consumo de recursos en los sistemas de salud.

Según los datos brindados por las autoridades de salud a nivel mundial se estima, que hay más de 21 millones de pacientes diagnosticados con esta patología, mientras que su prevalencia oscila entre un 9,1% y 13,4%.

Sin embargo, es posible que los números de pacientes con ERC sea mayor que la reportada, ya que se cree que el 85% de las personas en estado avanzado se encuentran sin diagnosticar.

“Los riñones son órganos que brindan regulación y equilibrio, además, de eliminar las toxinas, el exceso de agua de la sangre, así como también ayudan a controlar la presión arterial, por lo que su mal funcionamiento afecta a todos los demás sistemas del cuerpo. La ERC es conocida como la enfermedad silenciosa, ya que en sus primeras etapas no muestra síntomas que generen alerta, y no es hasta que las personas pierden hasta el 90% de sus funciones renales que experimenten alguna señal,” explicó Larisa Ramírez, directora Médica de AstraZeneca para Centroamérica y Caribe.

Para poder estar prevenidos, vamos a conocer cuáles son las causas más comunes de la Enfermedad Renal Crónica se encuentran la hipertensión arterial y la diabetes.

Y las que son menos comunes, pero también se deben tener en cuenta, son la inflamación (glomerulonefritis) o infecciones (pielonefritis) generales. También puede ser hereditaria o ser el resultado de una obstrucción prolongada del sistema urinario, como en el caso del agrandamiento de la próstata o cálculos renales.

Se ha demostrado que el diagnóstico y la intervención oportuna ayudan a preservar la función renal, atrasando o incluso previniendo el inicio de tratamiento de remplazo renal como diálisis y trasplante.

Para ello los especialistas recomiendan, especialmente en pacientes que tengan otras comorbilidades como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 (DM2) con más de cinco años de evolución, enfermedades cardiovasculares, obesidad, antecedentes familiares, pacientes mayores de 60 años, fumadores, con colesterol elevado y síndrome metabólico, entre otros, realizarse análisis de dos tipos: una en sangre para determinar la cantidad de creatinina la cual en condiciones normales es eliminada del cuerpo completamente a través de la orina y esto junto con otros datos como edad, peso, estatura, sexo y raza permitirán calcular la Tasa de Filtración Glomerular (TFG), la cual es una medida más exacta para revisar si existe una afectación renal.

La otra prueba es para determinar la cantidad de albúmina en orina, esta es una proteína que se encuentra en la sangre, un riñón sano no permite que la albúmina sea eliminada en la orina, mientras que un riñón dañado sí deja pasar algo de albúmina a la orina. Estos valores obtenidos a través de 2 pruebas sencillas junto con el historial clínico le permitirán al médico guiar un diagnóstico.

Esto permitirá tener un diagnóstico a tiempo para no tener que llegar a la diálisis, que es un proceso que se requiere para realizar el filtrado de la sangre cuando los riñones ya no pueden hacerlo de manera efectiva, mediante un proceso invasivo que puede llegar a tener repercusiones en la calidad de vida; de ahí la importancia de una detección temprana y el abordaje correcto de la enfermedad.

“Hacemos un llamado de concientización, para que las personas acudan a realizarse chequeos médicos y preventivos, con el fin de cambiar el curso de la ERC y evitar las complicaciones como muerte renal o cardiovascular, disminuyendo el riesgo de necesitar diálisis o terapia de reemplazo renal”, añadió Ramírez.

Es importante insistir en la detección temprana, pues cuando los pacientes no son diagnosticados a tiempo o no han contado con un abordaje correcto de la enfermedad, podrían perder la oportunidad de prevenir complicaciones y efectos adversos.

Finalmente es importante que la población cambie su estilo de vida, y realice más ejercicio, mantenga una dieta saludable con alimentos ricos en fibra, evite grasas saturadas y trans, revisen y controlen la presión arterial, tome líquidos, evite fumar, y reduzcan la ingesta de alcohol y sal.

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