viernes, mayo 24

Correcta gestión de residuos se puede hacer de forma sencilla

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  • Prácticas sencillas son un gran aporte para el ambiente

En nuestro país la cultura es tener un recipiente donde depositamos toda la basura que se saca una o dos veces por semana para recolección y así es como se manejan los residuos, lo cual es absolutamente dañino para el ambiente.

Es por eso que hay que buscar las maneras adecuadas de lograr realizar una buena gestión de los residuos, algo que incluso nos puede generar beneficios en diferentes áreas.

“La gestión de residuos implica todo un proceso desde la decisión de compra, el uso, la recolección, el transporte y la forma en que se le da el tratamiento a esos restos o artículos que ya cumplieron su función primaria”, explicó Diego Cordero, coordinador de normalización en el Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (INTECO).

Algunas estadísticas muestran la necesidad de que se cambie la conducta como las empresas, personas, centros educativos, manejan sus residuos.

Un ejemplo es el informe, de la Dirección de Protección Radiológica y Salud Ambiental del Ministerio de Salud, del año 2022 donde se señaló que el año 2021 los costarricenses produjeron un total de 1.618.533 toneladas de residuos ordinarios y se logró colocar en rellenos sanitarios un total de 1.282.057 toneladas.

Una buena práctica que se utiliza en el país, la más común, es el reciclaje que según dicho informe, permitió un total de 63.917 toneladas recuperadas de esta manera, lo que representa un 41% del total, seguido por el procesamiento con 48.259 toneladas y el compostaje con 43.755 toneladas.

Pero aunque parece alentador, lo cierto es que el informe Estudios económicos de la OCDE: Costa Rica 2020, señaló que en Costa Rica se recicla cinco veces menos que los países miembros: tan solo un 6,6%, mientras el promedio es de un 33%.

Actualmente existe una norma aprobada que permite realizar una adecuada separación de los residuos, que incluso determina el color de los contenedores donde se depositan:

– Azul: el papel y cartón.
– Amarillo: envases de plástico, bolsas y latas.
– Verde claro: envases de vidrio, limpios y sin tapa.
– Verde oscuro: restos de residuos orgánicos.

Esto además permite tener claridad de qué va en cada recipiente al momento de que se tope este sistema que algunos comercios han decidido adoptar.

Dicha separación permite saber qué puedo llevar a reciclaje, qué se puede usar en compostaje y que definitivamente no se puede utilizar más y se debe de desechar.

Algunas de las ventajas que deja el ir adoptando este tipo de prácticas son:

– Minimiza la contaminación.
– Conserva los recursos naturales.
– Reduce la cantidad de residuos en los vertederos.
– Contribuye a la creación de puestos de trabajo: para llevar a cabo el reciclaje es necesario crear plantas de reciclaje, lo que implica a su vez una cadena de recolección y entrega.
– Reduce el consumo de energía.
– Contribución a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible #12, de la agenda 2030.

Algunos gobiernos locales cuentan ya con programas tanto de reciclaje como de compostaje, entre otros, por lo que es bueno que las personas se acerquen y consulten para que así entre todos se pueda ir reduciendo la cantidad de basura que llega a los rellenos sanitarios.

“Como ente Nacional de Normalización, hacemos un llamado a todas las empresas, organizaciones y población en general para que establezcan estrategias, programas y políticas que apoye el cuidado ambiental basados en normativas internacionales que aseguran altos estándares y eficiencia a la hora de su puesta en práctica”, agregó Cordero.

La responsabilidad es de todos y solo si cada uno desde su ámbito de acción adopta estas prácticas podremos apoyar al planeta para frenar y en un futuro revertir el daño que se le ha hecho y que en gran parte es lo que ha generado el cambio climático.

En esto también la educación juega un papel importante y por eso si desde los centros educativos se comienza a fomentar, será una gran ayuda para que las generaciones en desarrollo lo adopten ya como una práctica normalizada y se convierta así en una regla.

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