viernes, junio 14

Sensaciones encontradas

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Mario Giacomelli

Genera sensaciones fuertemente encontradas “Napoleón”, ambiciosa biografía cinematográfica del célebre monarca francés Napoleón Bonaparte (1769-1821), cuyas conquistas marcaron el rumbo de la historia moderna.

Hombre enigmático y fascinante, creador de un imperio cuya amplitud rivaliza con los de Julio César y Alejandro Magno, Napoleón ha sido representado en casi 200 películas, siendo el personaje verídico llevado a la pantalla con mayor frecuencia.   

Dirigida con mucha confianza por el octuagenario maestro británico Ridley Scott, a partir de un guión original de David Scarpa, he aquí una producción espectacular, que cautiva y decepciona a la vez. Goza de múltiples virtudes estéticas e interpretativas -ostentando un desempeño formidable de Joaquín Phoenix- pero a la vez queda debiendo en aspectos de análisis histórico y estructura narrativa.

            Guión esquemático

El punto más débil de este proyecto suntuoso, es precisamente el guión, que peca de esquemático y superficial, en su afán de resumir la larga trayectoria de Napoleón; y de paso, explorar su vida privada. La trama salta bruscamente de un suceso a otro, incluyendo u omitiendo eventos de manera arbitraria. La crónica luce como una “recopilación de grandes éxitos” del General Bonaparte: desde sus primeras hazañas militares, hasta su épica derrota final en Waterloo y su posterior exilio en la isla de Santa Elena, donde falleció.

Es un compendio simplista y plagado de detalles incorrectos. Valga por todos el episodio donde los cañones franceses disparan contras las Pirámides de Egipto, lo cual nunca pasó en realidad. Es ésta una forma fácil -y equivocada- de exponer en pocos segundos que Napoleón venció a ese país africano.

En cuanto a las facetas íntimas del carismático líder, se refuta su fama de galán romántico, dejando por fuera sus legendarios amoríos, para enfocar únicamente el carácter obsesivo de su relación con su esposa, Josephine: una pasión irrefrenable, que no tiene explicación aparente ante las cámaras.

            El retrato definitivo

Ridley Scott es un virtuoso de la puesta en escena; y su mano experta se nota -a pesar de todo- en la elegancia de las imágenes y en la claridad de la exposición visual, incluso al coreografiar caóticas secuencias de batalla. El inevitable empleo de efectos digitales se hace evidente en muchas ocasiones, con su carga de artificialidad, lo cual no impide apreciar la atenta labor del director.

Entre mil altibajos, aciertos formales y deficiencias dramáticas, un refinado diseño de vestuario y una musicalización pedestre, destaca el trabajo histriónico de Joaquín Phoenix (ganador del Oscar por “Guasón”), en el rol protagónico. Con miradas expresivas y un preciso lenguaje corporal, capaz de trascender la banalidad de los diálogos, Phoenix capta sutilmente la convulsa interioridad del personaje; y supera a los muchos actores que encarnaron a Napoleón con anterioridad. El suyo es quizás el retrato definitivo de un ser humano extraordinario y complejo, lleno de cualidades, vicios y contradicciones.

Napoleón

(Napoleon)

Dirección: Ridley Scott.

Guión: David Scarpa.

Reparto: Joaquín Phoenix, Vanessa Kirby, Tahar Rahim, Rupert Everett.

Duración: 158 minutos.

Origen: EE.UU. 2023.

Género: Drama-Histórico-Biográfico.

Calificación: Mayores de 15 años.

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